Miscelánea Política

Licencias de funcionamiento. Impunidad

Para: Mi amigo Tony Gali Fayad. Sinceramente y en espera de que tome cartas en estos asuntos.

Uno de los temas más sentidos en el apoyo a pequeños comerciantes, quienes aspiran a salir de esta crisis que agobia y lacera nuestra economía y la instalación ordenada de pequeños negocios que, con una gran estulticia los funcionarios del anterior ayuntamiento han llamado “no riesgosos o de bajo impacto” (sic?), permiten que de manera indiscriminada se atente contra la propiedad privada de los ciudadanos, bastando un contrato de arrendamiento apócrifo, en la mayoría de los casos, la consabida “mochada” de quienes tenían en sus manos el otorgamiento de las licencias de funcionamiento respectivas.
Lamentablemente, los  legitimados para acceder a ellos tienen que hacer el camino de Santiago para, meses después lograr el tan ansiado permiso que les permita, en primer lugar, recuperar lo invertido en su acondicionamiento, pagar la hipoteca o préstamo menester para iniciar la soñada empresa, pasando antes por malos modos, mal trato, propuestas indecorosas en algunos casos, las exigencias mil de documentos y papeles innecesarios, propuestas directas en tratándose de dadivas y una vez cumplido el arduo camino obtener el documento que les permita por fin, abrir su pequeño e incipiente negocito.
Esta entrega viene a cuento, por la insistencia pertinaz que sostuve con las autoridades del municipio de Lalo Rivera, para que se pusiera freno o coto a defraudadores profesionales con antecedentes penales (a las pruebas me remitos, fraudes, robos, y otras lindezas más, perfectamente documentadas), personajes del mal que han acumulado un costal de mañas gracias a las que viven al pasar algunos años en chirona, vamos, en la cárcel por sus actos delictivos.
Estos personajes quieren pero ya no pueden volver a hacerlo en la actual administración pese a que ya volvieron a las andadas, convirtiéndose en gestores de permisos de funcionamiento de bares, cantinas, prostíbulos, antojarías, negocios “disfraz” aprovechados para traficar y expender sustancias nocivas y prohibidas por la ley como sucede en aparentes negocios de expendio de licores, en donde se fabrica clandestinamente alcohol, que expenden en antros y cantinas de baja estofa y que sin justificar los medios para cumplir sus servicios, “laboraban” a sus anchas cobijados por altos funcionarios de la anterior administración municipal. Me consta.
Un gran número de permisos otorgados al margen de los reglamentos municipales y de las leyes que rigen a los insumisos a cumplirlas, se otorgaban sin el cumplimiento de los mínimos requisitos para su funcionamiento.
El modus operandi de estos delincuentes es el siguiente: vigilan con paciencia y con sigilo, la construcción, que con grandes esfuerzos llevaron  a cabo  propietarios de un inmueble en la construcción de uno o más locales para emprender un negocio familiar. Una vez terminada la obra. Los ocupas, en connivencia con las anteriores autoridades municipales, confeccionaban un contrato de arrendamiento a nombre de un tercero quien en la mayoría de los casos no existe. ¡Negocio redondo!
De la noche a la mañana se encuentran instalados inquilinos quienes también son víctimas de la estafa y a quienes les han hecho creer que son los legítimos propietarios del bien. La anarquía sobreviene, denuncias, juicios interminables, perjuicios económicos para el o los propietarios verdaderos de los locales, pago de abogados, citas que nunca llegaban con el secretario general del ayuntamiento pasado, promesas incumplidas para poner en orden a esos chapuceros.
En suma, el año de Hidalgo se hizo presente desde meses antes del fin de esta pesadilla municipal que legaron a Tony Gali. Ojalá mi amigo, el presidente en funciones, con quien recientemente platique durante más de media hora sobre temas variados, le dé la importancia que este lastre y cochinero tendrá que desfacer, lo mismo sucede en la indiscriminada venta de lotes en predios no susceptibles de incorporación al desarrollo urbano (barrancas, ductos de Pemex, cables de alta tensión), que se ofertan en las propias narices de los funcionarios municipales, en manteados impuestos en vehículos de los fraccionadores ilegales, o colgadas de un árbol a otro, “embelleciendo” nuestro entorno ciudadano, gracias a la cuota mensual que el exsecretario de (in) Seguridad Pública, rastrero de profesión, Amadeo Lara Terrones, a través de su cochis Ricardo Flores Huepa y sus compinches, hicieron una productiva actividad quepor mucho tiempo  disfrutaron sin que el manotazo en la mesa, por parte de Lalo Rivera se escuchara y finalmente estas aranas y cochuposterminaran por cerrar su chiringuito.
Pongo en duda, el hecho de que esto sea de su conocimiento, pero, en caso de que así sea, pobre de nuestra levítica ciudad, tres largos años perdidos, con la salvedad de las nobles actividades de la  primera dama a quien he reconocido en otras entregas por su altruismo y vocación de servicio. Por fin con la entrada al poder de Tony Gali podemos decir con alivio que: “los tiburones han muerto”.