Miscelánea Política

Habemus oposición

Para Tere Sánchez Martínez, por un

futuro lleno de felicidad y amor.

El artículo 41 de la Carta de Querétaro establece en su parte conducente que: “Los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de los órganos de representación política y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo, así como las reglas para garantizar la paridad entre los géneros, en candidaturas a legisladores federales y locales. Sólo los ciudadanos podrán formar partidos políticos y afiliarse libre e individualmente a ellos; por tanto, quedan prohibidas la intervención de organizaciones gremiales o con objeto social diferente en la creación de partidos y cualquier forma de afiliación corporativa (…)”.

Es claro que el espíritu del poder reformador exigía para consolidar una democracia plural que los partidos políticos nacionales contaran con una plataforma ideológica, elemento indispensable que diera identidad a su conformación, a fin de que el soberano sufragante pudiera elegir de manera libre la adhesión a cualquiera de las propuestas contenidas en los documentos básicos encarnados en cada uno de ellos o en su caso quienes no desearan participar de manera activa, decantarse por el instituto político que coincidiese con su personal ideología.

Desde hace algunos años el Partido Revolucionario Institucional fue oscilando hacia la derecha, olvidándose de su identidad ideológica, la de las causas populares, la de los sectores campesinos y obreros, la de los indígenas, en suma, aquellos que nacieron de una revolución que dejó casi 2 millones de muertos para convertirse en un instituto híbrido, desdibujado, “pragmático”, concepto del que se jactan sus líderes sempiternos, quienes han dejado en orfandad a la militancia de base y que nos llevó al poder por más de 70 años, hoy de aquella ideología no queda nada.

Las conjuras, connivencias, acuerdos y convenios que se apartan de sus propios estatutos con los demás partidos convertidos en comparsas entreguistas de la soberanía nacional a las empresas extranjeras y a las voraces apetencias de quienes vendrán a expoliar nuestras áreas estratégicas, otrora pertenecientes a la nación en una actitud privatizadora, que habrá de traer nefastas consecuencias tanto políticas como económicas.

El PRD, el PAN, el Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano, caminan de la mano traicionando sus principios ideológicos, tan solo para permanecer temporalmente en el poder; líderes de izquierda convertidos en conservadores, estos en hombres de “izquierda”, los de centro izquierda haciendo lo propio, no por convicción sino por conveniencia personal en actitudes groseras y zafias que han logrado el desprecio total del ciudadano, consciente de lo que está pasando en esta política chunga y bananera, en esta democracia falaz y pragmática.

Recientemente adquirieron su registro como institutos políticos nacionales Morena, PES y PH, estos dos últimos, quienes en voz de sus dirigentes respondieron al Periódico Reforma, en un primer caso, convertirse en la tercera fuerza nacional, en un segundo caso, en lograr el voto del ciudadano proclive a la abstención; solo Morena emerge como verdadera oposición que habrá de dar la batalla en las próximas elecciones, alejado de los “chuchos” y de los hombres que prometieron hacer frente a las políticas neoliberales y al entreguismo total de lo que nos pertenece, sometidos en un tris tras para marchar de acuerdo con las ordenes de los prianistas en el poder, en una venta ignominiosa de su dignidad política..

Nace hoy una esperanza en Morena quien ha dado muestras de resistencia valiente a las atrocidades legislativas provenientes del centro y avaladas por una cofradía de militantes con distinta estafeta, pero con un mismo fin, entregar parte de nuestra soberanía a las empresas extranjeras, entonces para quienes seguimos preconizando la ideología popular, tuteladora de los intereses campesinos, indígenas, obreros, de la educación laica y de la protección de nuestras áreas estratégicas consagradas en el artículo 27 por fin ha nacido a la vida política una nueva opción que esperamos crezca y dé la batalla frontal que el pueblo de México merece en contra de la política chabacana que practican los demás partidos políticos.

Por lo pronto concedo el beneficio de la duda a las buenas intenciones de PES y PH. Lo digo sin acritud, ¡pero lo digo!