Miscelánea Política

Desamor. Única causal de divorcio

En el número 4 de la serie de cuadernos de trabajo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los ministros que integran el máximo tribunal y 5 juristas ajenos al Pleno, realizaron un exhaustivo análisis, al tiempo de zanjar las trapisondas jurídicas que en su momento pudieron surgir de la reforma al Código Civil para el Distrito Federal del 3 de octubre de 2008, en el que se contempla la figura del divorcio incausado. Entonces las aporías quedaron resueltas con este ensayo.

Como su nombre lo expresa (divorcio incausado), este procedimiento no establece una causa específica que él o la cónyuge tengan para disolver el vínculo matrimonial, ergo, basta la determinación unilateral de uno de ellos para iniciar el procedimiento, el cual tiende entre otras cosas a dejar a salvo los derechos de los menores habidos en matrimonio y de todas y cada una de las obligaciones inherentes al mismo surgidas a partir de que los contrayentes decidieron unirse y cumplir con los fines propios de esta institución. Si bien no existe la obligación por parte del solicitante del divorcio para establecer la causa o causas para obtener el divorcio y posteriormente demostrarlas, del análisis que la Suprema Corte de Justicia de la Nación realiza y de obligada lectura (https://www.scjn.gob.mx/Primera_Sala/Lists/cuadernostrabajo/Attachments/3/CT-PS-4.pdf) mis jóvenes lectores podrán abrevar los conceptos que los ministros de la Corte llevaron a cabo sobre el particular respecto de lo que no abundaré más, en atención a lo prolijo del tema, empero, quiero resaltar que cuando un matrimonio decide dar por terminada su vida en común, en cualquier caso, la verdadera razón es el desamor, pues si este existiera no habría motivo alguno para desvincularse física y emocionalmente, por el contrario, es el amor la esencia verdadera de que una relación conyugal se prolongue hasta que la muerte los separe, nunca mejor dicho.

A mi mente viene el título del poema de Amado Nervo: "Si tú me dices ven lo dejo todo" o aquél de Fray Jerónimo Verduzco: "Si yo te amara amor, yo no sería el yo de mi egoísmo, y enamorado de tu amor, sin sombras y sin límites yo sería tú sin dejar de ser yo, porque tu amor y el mío no serían dos amores, dos ansias, dos incendios, dos unos divididos sino un amor oceánico, eterno, insondable, mayúsculo desgarrado y magnífico, si yo te amara amor, ¡que amor el amor mío!..." Queda entonces claro, que la verdadera causa para que un vínculo matrimonial se disuelva no es, ni la sevicia, ni los malos tratos, ni el alcoholismo crónico, ni el sufrir una enfermedad incurable, ni haber sido condenado por sentencia firme en un delito grave, ni cualquier otra que pudieran ustedes imaginar.

El llamado divorcio voluntario y el administrativo, se produce no por el hecho de que la pareja haya decidido "de común acuerdo" dar por terminada aquella relación nacida, en la mayoría de los casos del amor (no tocaré los matrimonios por conveniencia o convenidos previamente entre los padres de los contrayentes, que los hay). La realidad y la esencia de que la unión de quienes decidieron procrear una familia y vivir "toda una vida" juntos se termina, porque el amor acaba, diría Amaury Pérez: "...porque ya no me vas a querer no tendría motivo esperar me apagaste en la piel un lucero y no puedo llorar... porque no funcionó el equilibrio que una noche fundó la ternura y en la boca me hundió tu delirio... porque ya no se va a aparecer el amor en triunfante marea no le queda lugar a la espera porque ya no me vas a querer...". Pensarán mis lectores a qué se debe esta entrega jurídico-romántica.

Al respecto les digo que, el domingo pasado devoré el libro de Claudio Magris "Literatura y derecho ante la ley", prologado magistralmente por el gran Fernando Savater, quien llama al autor nacido en 1939 en Trieste "nuestro Magris"; "mi Magris", lanzándonos a los embelesados lectores a conocer, como él diría, la intensidad inolvidable y reveladora con una iniciación órfica de esa forma que en sus viajes de vida practicó el autor. Para finalizar recomiendo el libro editado por Sextopiso, cuyo título original es Letteratura e Diritto Davantiallalegge, impreso en España. ¡Por eso, que viva el amor y no más causales de divorcio!

mezavcm.abogados@gmail.com