Miscelánea Política

El “Chapo”. Ejemplo de nuestra seguridad nacional

El pasado domingo, las redes sociales llegaron al trending topic con la noticia de que nuevamente Joaquín “El Chapo” Guzmán se fugó, reaprehendido “en este sexenio” y trasladado al Penal de “máxima” seguridad del Altiplano, superando las laboriosas y preparadas fugas de prisioneros de Alcatraz, trasladadas al celuloide, me recuerdan los mitos urbanos del famoso “Capitán fantasma” en Puebla, con la diferencia de que San Juan de Dios era un centro penitenciario que no contaba con las sofisticadas medidas de seguridad tecnológicas para evitar la fuga de cualquier prisionero o sentenciado puesto a disposición del ejecutivo en su momento.

Los medios de comunicación dan cuenta de la manera en que el capo de la droga logró hacerse de los planos de aquél centro penitenciario y la connivencia de los custodios que ahí laboran para lograr su objetivo, fugarse con los métodos más sofisticados de ingeniería para obtener su libertad en un espacio en donde las cámaras de seguridad no tienen cabida, las regaderas de los presos. En un acto peliculesco, el “Chapo” demostró una vez más que, su tan cacareada aprehensión por parte de las autoridades de seguridad pública iba a ser más corta que el recorrido que tuvo que hacer en un vehículo motor para escapar.

Desde Francia, el ejecutivo federal pretende justificar a los mexicanos este acontecimiento que desnuda lo vulnerable de nuestros reclusorios de máxima seguridad. Ofrece su recaptura, realizan operativos ineficaces para incrementar la vigilancia en Sinaloa y la frontera de México en el sur para recapturar a uno de los hombres más buscados en la historia criminal de este país, Obama ofrece su apoyo como una muestra de la incapacidad de nuestras autoridades para lograr su captura por sí solos, este acto es una muestra viva de nuestra realidad en materia de seguridad pública, nos muestra ante el mundo como vulnerables en este tema, entonces, vendrán los escaqueos, las justificaciones, harán un montaje mediático y entregarán a verdaderos chivos expiatorios que de cierto nada tuvieron que ver o por lo menos muy poco en este escape de fantasía que supera la realidad.

De todos es conocido que los centros de reclusión preventiva y penitenciarios no son ni de máxima seguridad ni seguros, son y han sido academias para incrementar el acervo delictivo de quienes en ellos se encuentran por haber transgredido la ley, cómo olvidar los cochupos, prebendas, que bajo el mando del entonces secretario de gobernación, Carlos Arredondo Contreras, vivíamos a diario, los negocios eran una constante, los alimentos que se proveen a los presos eran manejados por este zalagarda, quien a través de sus personeros litigaba cualquier caso para obtener la libertad de sujetos a proceso para que finalmente se les diera por compurgada la pena o quedaran absueltos de toda culpa, pre liberaciones que iban de los quinientos mil al millón de pesos, el tráfico de drogas y estupefacientes, la permisibilidad para algunos privilegiados para vivir cómodamente y a sus anchas, lo que llevó a este funcionario a hacerse de una fortuna incalculable que se encuentra reflejada en bienes inmuebles, una casona en Arboledas de San Ignacio que representa una mentada de madre para cualquier ciudadano que vive de su trabajo y apartado de la corrupción y de la teta de un cargo público, de esa teta que podía ser colocada en cientos de miles de negocios con presos con posibilidades para pagar la cuota y obtener su libertad, aquí no se trataba de fugas, se trataba de negociaciones oprobiosas de quien hoy vive en la impunidad total y ostenta su riqueza sin pudor alguno.

El anterior comentario es solo para que no olvidemos que la ley se puede torcer solo para quien detenta el poder o cuenta con los medios y la complicidad de quienes lo protegen, cuántos “chapos” andan en la calle, libres, habiendo sido infractores de la ley, y que gracias a los buenos oficios de Arredondo continúan cometiendo innumerables fechorías. La Contraloría del Estado lamentablemente hizo mutis a mis reclamos periodísticos y declaraciones en este tenor. No necesitamos ácido glutámico para recordar el paso de este sicalíptico primero en la Procuraduría General de Justicia y luego como jefe de gabinete.

Volviendo al tema, a los mexicanos ya no puede sorprendernos nada, el acontecimiento reciente de la fuga del “Chapo” Guzmán tiene trasfondo quizá político, quizá económico, lo cierto es que la complacencia, abulia, falta de cuidado, previsión, burocratismo e irresponsabilidad de la seguridad pública nacional es una falacia que de manera puntual y objetiva se demuestra solo con apretar el teclado de google, ver los noticieros, escuchar las opiniones públicas de quienes se dedican al periodismo, para saber que los responsables no están en los mandos medios ni menores, que se trata de un problema de gobernabilidad, y la ineficiencia que acompaña a quienes lamentablemente la detentan, ¿y ahora, después del niño ahogado? A tapar el pozo, no solo eso, el túnel de alta ingeniería que tiene hoy a Guzmán Loera burlándose de la autoridad, si es que ésta existe. Lo digo sin acritud, ¡pero lo digo!

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