Miscelánea Política

Apretando tuercas

La magnífica labor altruista y con seria vocación de servicio de la presidenta del DIF, Liliana Ortiz, es de lo poco rescatable; su actividad sorprendió a propios y extraños

Han pasado sólo nueve días de que Tony Gali y su equipo tomaron posesión del cargo en el gobierno municipal 2014-2019, nueve días de intenso trabajo (me consta), que han llevado a muchos de los roedores que infestaron el gobierno de Eduardo Rivera a promover juicio de amparo por temor a ser sujetos a un procedimiento por responsabilidad oficial en sus cargos.

El amarre de dedo anticipado de nada les servirá pues es evidente que las autoridades que señalen como responsables negarán la existencia del acto reclamado. Nueve días no son suficientes para armar un expediente en contra de cirqueros de la corrupción de siete pistas, diría Joseph María Loperena, veamos.

La sindicatura municipal, un desastre; amparos perdidos; colusiones y connivencias del “defensor del pueblo” Ernesto Bojalil con expropiados; litigantes y socios del despacho; convenios a modo; deudas estratosféricas legadas a la administración de Tony; ocultación de datos y expedientes; computadoras vacías de información, entre otras trapacerías de este lego en derecho.

Seguridad Pública se lleva las palmas en las personas de Amadeo Lara Terrón y Ricardo Flores Huepa; asociación con la delincuencia para robos en casa habitación, cuotas quincenales a elementos de la policía, armas, vehículos, aparatos de comunicación y elementos propios para la seguridad de los ciudadanos trapicheados y en la mayoría de los casos permutados por piezas inservibles, basta con checar el parque vehicular para con facilidad darse cuenta que camionetas destinadas a la “seguridad” último modelo ya no cuentan con partes de alto costo en el sistema motriz, cambio de llantas nuevas por los famosos “gallitos”.

¿Eduardo Rivera sabía y era consciente de que esto estaba sucediendo?, ¿complicidad?, ¿connivencia? ¿falta de responsabilidad y cuidado?

El área de bienes muebles e inmuebles a cargo de la inefable Dolores Cervantes Moctezuma hoy dependiente de Mario Riestra, un auténtico basurero plagado de corrupción. La prepotencia, los intereses personales (sic ¿económicos?) fueron la divisa de la titular. ¿Será que el secretario general haga mutis?

Es indudable que la salida de Leonor Popócatl, entonces brillante secretaria General de gobierno provocó el hundimiento definitivo del ajetreado barco de Eduardo Rivera, no cabe duda lo lamentable que fue deshacerse de una verdadera servidora pública de prístino transitar en esta pasada administración.

Por su parte la magnífica labor altruista y con seria vocación de servicio de la presidenta del DIF, Liliana Ortiz de Rivera, es de lo poco rescatable, su actividad cotidiana sorprendió a propios y extraños y dejó un agradable sabor de boca, enhorabuena para sus vástagos quienes deben sentirse más que orgullosos por la labor de su señora madre.

Volviendo con la opacidad y altísima corrupción que vivimos estos tres años de gobierno municipal, se hace menester, para bien de los poblanos de esta Capital que, se haga una investigación con lupa, en todas las áreas, destacándose la de seguridad pública, giros comerciales, normatividad, obras públicas, que tampoco cantan mal las rancheras, porque de cierto saldrán como diría Franz Kafka con “Les mains sales” (Las manos sucias), entonces los poblanos confiamos en la firmeza -que no revanchismo, porque no lo hay- por parte de los altos funcionarios de Tony Gali para llamar a cuentas a estos macarras y de ser necesario, cuanto antes se ponga en marcha el procedimiento de responsabilidad que corresponda, de lo contrario nuevamente la impunidad de estos camanduleros quedará en el olvido y muchos de nosotros habremos de recordárselo. Amén.