Sin pedir audiencia

Le reparten a Elisa Ayón

De no suceder algo extraordinario, esta semana Elisa Ayón quedará sin el amparo del fuero y deberá enfrentar un proceso penal por tres razones fundamentales: por sus propios excesos, por un estilo personal que siempre le garantizó más enemigos que aliados y por haber cometido el despropósito de retar al “nuevo PRI”.

La casi segura votación que el jurado de sentencia emitirá en su contra en el Congreso local para inhabilitarla por diez años para desempeñar cargos públicos, sucederá en el mismo lugar donde desde hace tiempo ya se habían filtrado algunas de sus mañas.

Como diputada local, algunos de los trabajadores que fueron contratados por gestión de Elisa Ayón, comentaban –siempre en voz baja-, de la “ordeña” que recibían a su sueldo. Si querían seguir en el puesto tenían que ceder parte de su salario para la legisladora.

Esa práctica continuó en el ayuntamiento de Guadalajara a donde llegó como regidora, pero a diferencia de la LIX legislatura ahora los empleados sí se animaron a presentar las denuncias.

En el expediente del juicio político que dio pie al dictamen 21/2013 y las pruebas que se acumulan para la averiguación previa en la Fiscalía Central, ya aparecen copias de fichas de depósito realizadas en la cuenta bancaria de Elisa Ayón.

Según la investigación de la Comisión de Responsabilidades, las irregularidades sobre los bienes de Elisa Ayón incluyen a su progenitor, Luis Federico Ayón Zéster, quien es su dependiente económico, pero que en declaraciones afirma haber recibido préstamos de él por dos millones 100 mil pesos.

O vehículos comprados como una Suburban 2010 de 610 mil pesos, un Focus 2013 de 292 mil pesos o una Cadillac Escalade 2007 de 814 mil pesos.

Además de los autos, la regidora con licencia no pudo acreditar ante la comisión la compra de varias fincas. En 2010 cuando llegó a la diputación tenía una casa comprada con un crédito de Pensiones del Estado. Tras su paso por el Congreso adquirió ocho viviendas y departamentos invirtiendo más de siete millones de pesos.

Personas muy cercanas al proceso refieren que en las fincas, joyas y vehículos, Elisa Ayón sumaría un patrimonio de unos 16 millones de pesos.

Bravucona, mal hablada y frontal en su trato, hasta sus compañeros militantes ahora sí cuentan las anécdotas sobre una carrera política labrada a base de presiones y empujones. En este escenario, la hoy regidora en desgracia tensó demasiado la cuerda y ante el descrédito político, obligó a su partido a encontrar en los abusos de siempre el pretexto perfecto para mostrarse como el “nuevo PRI”.

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martinezmcarlos@hotmail.com