Sin pedir audiencia

La multiplicación de los panes

Nadie puede poner en duda que la sorpresiva votación que recibió Enrique Alfaro en el pasado proceso electoral, tuvo que ver con una militancia, simpatía, operación, recursos y trabajo político prestados por parte del Partido Acción Nacional.

Tan sólo basta con revisar la forma como los otrora fieles electores panistas se condujeron en el distrito 10 de Zapopan, el más blanquiazul del país, cuando votaron por sus candidatos de siempre, pero con la salvedad de que por la gubernatura lo hicieron por Alfaro.

Con el paso del tiempo algunos de estos estrategas del PAN y destacados miembros de Movimiento Ciudadano, han reconocido en voz baja la alianza de facto que hubo entre ambas fuerzas políticas para descarrilar al tren de Enrique Peña Nieto y Aristóteles Sandoval.

Por estos antecedentes y sin necesidad de cuartos de guerra, en el PRI se analiza el panorama en el que podrían tener mejores perspectivas para mantener la presidencia de Guadalajara.

Los puntos en contra tienen que ver con una descolorida administración encabezada por Ramiro Hernández, golpeada por el comercio ambulante, el escándalo de Elisa Ayón, la pesada deuda, los proyectos polémicos como Puerta Guadalajara o Iconia; el caso del Mercado Corona, entre otros puntos.

También está el hecho de que las encuestas siguen otorgando una considerable ventaja a Enrique Alfaro en caso de que éste se lance como candidato a la alcaldía tapatía.

Como puntos a favor, el PRI encuentra que Alfaro carece de estructura partidista que le garantice operación política y que las condiciones de una alianza con los panistas es muy distinta ahora que no están en el poder.

No solamente eso, en el lamer de sus heridas, el PAN entendió que en la derrota no puede seguirse desdibujando como fuerza política a favor de otra donde no tiene la certeza que vayan a cumplirse los posibles acuerdos.

De esta manera, hay una fuerte corriente del panismo tradicional que pugna por jugar sus propias cartas y empuja a Alfonso Petersen Farah, el mejor posicionado en la ciudad, como su principal apuesta.

En la labor que desde ahora realizan panistas que trabajaron a favor de Alfaro en el 2012, han encontrado una fuerte oposición para ir a la alianza y en esta postura estarían al menos dos ex gobernadores, Alberto Cárdenas Jiménez y Francisco Ramírez Acuña.

Si además Fernando Garza, el ex alcalde panista que contendió por el PRD busca de nuevo Guadalajara por uno de los partidos de reciente creación –se menciona al Humanista--, la ecuación comenzará a tener sentido.

Bastaría agregar a Morena, Encuentro Social, el PRD, el PT y el Partido Verde Ecologista -–donde se menciona al diputado Enrique Aubry--, para tener un crisol que divida al electorado en la capital de Jalisco.

No obstante, es precisamente la multiplicación de los panes –-las fuerzas blanquiazules en el estado--, la principal apuesta del PRI para consolidar el mejor escenario para competir en el proceso electoral del 2015.

Las definiciones vendrán pronto por lo que es muy probable que nos enteremos de reuniones entre destacados militantes de todos los partidos tratando de armar el rompecabezas del 2015 como una antesala a la gubernatura. Es más, una corriente del PAN ya intentó tender puentes con el gobierno de Aristóteles Sandoval.

Sólo que estos cálculos políticos nos imponen dos interrogantes: ¿tejer redes en torno al PAN significa una carta de impunidad para los malos funcionarios y la corrupción en el gobierno de Emilio González Márquez?; o al contrario, ¿anticipa una auténtica cacería contra una fracción de Acción Nacional para exhibir que Alfaro tendría como aliados a auténticos chupacabras?

martinezmcarlos@hotmail.com