Sin pedir audiencia

De grava o arena

Hace algunos años, pomposamente, los diputados del Estado de México gozaban de una singular prerrogativa: viajes de grava o arena que iban directamente al rubro de “gastos de gestión social”.

Junto a su nada despreciable dieta (salario más prestaciones), estaba este singular concepto. Decenas de personas acudían a las instalaciones del Congreso mexiquense para tramitar estos apoyos. Cada mes, los legisladores podían pararse el cuello con este tipo de obsequios a favor “de los más necesitados”.

Quise recordar el episodio de los diputados del Estado de México, para ejemplificar lo que sucede con las famosas casas de enlace que los legisladores de Jalisco han llevado a niveles del absurdo.

Ha quedado demostrado que se trata de sobre sueldos que armaron para hincarle el diente a las menguadas y saqueadas arcas del Congreso. Los casi 93 mil pesos mensuales que reciben los “representantes populares”, se suman a los 105 mil que también les entregan para contratar personal adicional y continuar con esta sangría de la abultada nómina.

Que algunos señalen que el dinero lo emplean en apoyos sociales, como obras para colonias, becas, mejoramiento de escuelas o bicicletas para indígenas, no modifica nada. ¿Son los recursos del Congreso los indicados para estas tareas? ¿Fueron electos los diputados para hacer este tipo de labores sociales?

La LX Legislatura no ha sido distinta a la LIX y la LVIII en algunos aspectos. Tuvo un arranque similar, con promesas de austeridad y ajuste de cuentas por desvíos millonarios de quienes los antecedieron. Pero no avanzó en nada.

Prometieron reducir la nómina considerablemente y apenas llevan unos cuantos despidos polémicos, pues hay acusaciones de que se hicieron con sesgos políticos y sin respetar antigüedades.

Pese a la elevada nómina, se empeñaron además en traer a sus allegados y auxiliares de campaña para ubicarlos en posiciones. Repitieron la fórmula de contratar por afectos, cercanía y vinculación política antes que por capacidades.

Decidieron mantener más de 43 millones de pesos de las famosas casas de enlace que no sirven para nada, no obstante que se trataba de un rubro severamente cuestionado.

Ahora, para el presupuesto 2014 todavía debaten sobre desaparecer la partida de casas de enlace, pero ni el borrarla compensaría los abusos y excesos cometidos. Los diputados perdieron la oportunidad de ganarse la confianza de la gente.

Hoy que nos salen a explicar que con el dinero de las casas de enlace hacen obras sociales, suena lo mismo que si regalaran cada mes un viaje de grava o arena.

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(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).