Sin pedir audiencia

El espejismo de Chalacatepec

Casi seis años después de que el entonces gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez anunciara el proyecto de Chalacatepec (bautizado por él mismo como “Nuevo Cancún”), el mega desarrollo ha sufrido transformaciones pero solamente en el papel.

El ambicioso complejo en la Costa Alegre, ha sobrevivido a un cambio de gobierno y de partido; incorporado nuevos socios; recibido inyección de más recursos federales y ahora está a la espera de que le aprueben la Manifestación de Impacto Ambiental que modifica abruptamente los planes originales.

De acuerdo con el primer esbozo de Manifestación de Impacto Ambiental presentado en septiembre de 2012 ante la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) bajo expediente 14JA2012T0012 y con el nombre de Desarrollo Vistas, incluía una villa de pescadores, el Hotel Gran Hacienda, un campo de golf de 18 hoyos, dos bodegas y un lote de servicios y usos mixtos; también figuraban 34 lotes en condominio, espacios comerciales y el equivalente a ocho mil 192 cuartos.

Este documento de mil 506 cuartillas, incluía una tabla de impactos ambientales del desarrollo en tres etapas: preparación, construcción y operación y mantenimiento. En la primera parte contemplaba 15 impactos positivos por 37 negativos; en la segunda 17 positivos por 38 negativos y en la tercera 15 positivos y 27 negativos.

Es decir, 47 interacciones con impacto positivo por 102 negativas en Chalacatepec. Misteriosamente la solicitud tramitada ante las autoridades fue retirada.

Tres años después, con expediente 14JA2015T0014 con el mismo nombre, Desarrollo Vistas, el proyecto de Manifestación de Impacto Ambiental de Chalacatepec reaparece pero con profundos cambios.

Ahora, el nuevo proyecto de mil 465 cuartillas ya no contempla el campo de golf de 18 hoyos, ni ocho mil 192 cuartos sino cuatro mil 650; considera la construcción de un “pueblo” que albergaría dos hoteles boutique, comercios, un mercado del mar y viviendas para pescadores y habitantes de la región que trabajarían en la oferta hotelera y comercial.

Incluye hoteles, villas y clubes de playa. Otra novedad es un proyecto agrícola para sembrar mango, una granja y un vivero; además, dos hoteles, La Hacienda y El Granero que contarán con talleres artesanales. La MIA detalla además la instalación de plantas de tratamiento de agua y la demolición del campamento tortuguero y la edificación de otro.

Generoso, incluye lo que llama “ventana al mar” por donde podrán acceder a la playa los habitantes y los pescadores.

Promete mitigar los impactos a los humedales considerados sitios Ramsar, como la laguna de Chalacatepec y Xola Paramán, al permitir los escurrimientos hacia ellos.

En resumen, concluye la técnica Paola Gómez Priego, de Ecosus, S. C., responsable del estudio, “potencialmente, es un proyecto que marca un hito en el desarrollo sostenible de Tomatlán y la Costa Alegre”.

En unos días más, la Semarnat resolverá sobre el nuevo proyecto que según especialistas consultados, no resuelve el fondo de los severos impactos ambientales hacia la zona. Y citan un ejemplo:

“El aeropuerto” que se construye entre dos humedales y la oferta hotelera, por supuesto que afectarían la fragilidad de la zona y México incumpliría los acuerdos internacionales de proteger los sitios Ramsar.

Por si fuera poco, existe un amparo que frena las obras y las cerca de mil 200 hectáreas donde se proyecta el desarrollo turístico, son motivo de una disputa legal que podría prolongarse hasta que concluya el gobierno de Aristóteles Sandoval.

Es decir, que el “Nuevo Cancún” con el que soñó Emilio, seguirá siendo solamente eso en el actual gobierno estatal.

(Lo invito que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).

 

martinezmcarlos@hotmail.com