Sin pedir audiencia

El circo de ‘Lagrimita’

Una presunta omisión procesal del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, además de una norma internacional aplicada a criterio de la sala regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, permitieron resucitar al payaso Lagrimita como candidato a la presidencia de Guadalajara.

Sin que mediara un estudio a fondo de las causas que motivaron rechazar su registro como aspirante independiente, la autoridad electoral ordenó su registro y la entrega de prerrogativas para dejar sus derechos políticos a salvo en una campaña electoral de apenas cuatro días.

La resolución del tribunal no significa un acto de justicia, como argumentó Guillermo Cienfuegos Pérez, alias Lagrimita; ni borró el desaseado proceso cometido por el ahora candidato y su equipo de asesores que recurrieron a la contratación de una empresa para recabar las firmas.

Según el acuerdo del IEPC impugnado por los abogados del payaso, se había rechazado el trámite por no cumplir con las 23 mil 887 firmas requeridas que componen el dos por ciento del padrón electoral de Guadalajara.

Lagrimita entregó 27 mil 919 firmas, pero de éstas mil 465 eran repetidas, 341 estaban dadas de baja del padrón porque pertenecían a 194 personas fallecidas; 70 en suspensión de sus derechos; 7 duplicadas en el padrón y 2 por datos irregulares.

También se tuvo que descontar mil 479 no encontrados, 769 sin credencial, 15 de otros estados y 815 de otros municipios. En total, sólo 22 mil 899 firmas válidas para un 1.9172 por ciento, con lo que faltaron 988 para el dos por ciento.

Sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió ordenar el registro de la candidatura de Cienfuegos argumentando que el IEPC violentó su derecho tutelado en el artículo 709 del Código Electoral que obliga a la autoridad a otorgar 48 horas de plazo para subsanar las inconsistencias en el trámite de registro.

Además, la misma sala regional invocó el Código de Buenas Prácticas en Materia Electoral de la Comisión de Venecia, que establece que en las candidaturas independientes “la ley no debería exigir más del 1 por ciento del electorado de la circunscripción”, por lo que al conseguir Lagrimita el 1.9172 por ciento de las firmas, rebasaba ampliamente la condición señalada en el acuerdo internacional.

Pero si ese fuera el criterio, otros aspirantes rechazados a candidatos independientes también rebasaron el uno por ciento. Fue el caso de Francisco José Arias Rama, en Tomatlán, que recabó 1.82 por ciento y René Pérez Valencia, en Puerto Vallarta, que alcanzó el 1.53 por ciento de las firmas.

El atropellado registro de Guillermo Cienfuegos como candidato a Guadalajara no borra su polémica labor para hacerse de firmas a través de la empresa Personal Temporal Administrativo, S.A. de C.V., quien contrató a un ejército de al menos 150 jóvenes para recabar apoyos con formatos y metas establecidas.

Los empleados, dados de alta en el Seguro Social con el cargo de “comunicadores sociales”, recibían semanalmente mil 338 pesos y tenían que entregar una carta de Lagrimita que decía, entre otras cosas, que “los políticos siempre han hecho payasadas y ahora un payaso quiere hacer política”.

La operación incluyó a unos 150 “estudiantes voluntarios” con una posible inversión de 600 mil pesos, lo que rebasaría el tope de gastos de precampaña de 529 mil 957 pesos con 49 centavos.

La maniobra, de la cual Lagrimita ha guardado silencio, no parece regirse a las buenas prácticas en materia electoral como el citado código de la Comisión de Venecia que hoy le abrió la puerta para que monte su circo camino a la boleta electoral del siete de junio.

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