Sin pedir audiencia

La carta de la Diócesis

A la oficina del gobernador Aristóteles Sandoval Díaz y con copia al presidente Enrique Peña Nieto, llegó hace unos días la carta del sacerdote José Luis Aceves González, representante de la Diócesis de San Juan de los Lagos para los trabajos del Observatorio Ciudadano del Agua.

Se trata de un documento muy singular donde el presbítero opina sobre el proyecto de la construcción de la presa El Zapotillo en Cañadas de Obregón que permitirá abastecer de agua del Río Verde a la ciudad de León, Guanajuato.

Cuenta que tiene reportes técnicos de que la mencionada ciudad guanajuatense tiene sobradas reservas de agua y quiere con el agua de la presa aumentarlas mientras que en Jalisco sólo la verán llover y después correr hasta Guanajuato.

Aunque asegura que en las oficinas del obispo han escuchado versiones de ambas partes, finalmente se convence de que por los datos recogidos la región se volvería un desierto y aumentaría la migración a las ciudades.

Dice que algunos políticos pretenden manipular a la población y “han solicitado valerse de párrocos, por donde presumiblemente pasaría el acueducto, para que convenzan a los feligreses, a la población en general, y más específicamente a los posibles afectados (terratenientes) por donde pasaría dicho dueto, para convencerlos hasta de la bondad de no cobrar por la presumible compra-venta y convencerlos a favor del proyecto beneficioso para la región”.

El sacerdote dice en su carta que ante las polarizaciones que se buscan para contrapuntear a los alteños contra los tapatíos o alteños contra leoneses, “no admitimos como diócesis esas maquinaciones, ni como discurso ni como patraña fratricida”.

Luego en la carta indica que no pasa por alto la autoridad de la Comisión Nacional del Agua y expone que a través del Observatorio Ciudadano del Agua le piden respetuosamente al presidente Peña Nieto reconsidere el proyecto de la presa El Zapotillo, como ya lo hizo con el caso del tren Querétaro—Ciudad de México.

En la misiva, el padre José Luis Aceves cuestiona a los presidentes municipales y diputados que no hayan intervenido en un problema con grave impacto social. Después reflexiona sobre que las ciudades no pueden crecer hasta el infinito y pregunta a quién o a qué se debe el empeño de que sigan creciendo las ciudades como León o Guadalajara.

En su posición un tanto silvestre pero ilustrativa, el sacerdote concluye que el agua es tan valiosa como el aire: “lo necesita quien tiene pulmones ‘como de tambora’ de música de viento y lo necesita quien tiene enfisema pulmonar o un solo pulmón”.

Agrega que no pueden ser solidarios con un bien que no tienen o “hasta nos lo quieren quitar o lo tenemos limitado”.

Hasta aquí la posición casi completa que causó polémica tras la reciente reunión del Observatorio Ciudadano del Agua con las autoridades estatales.

El grupo multidisciplinario integrado por técnicos, representantes de universidades y hasta el clero, dejó plasmada sus recomendaciones de que se suspenda el trasvase a la ciudad de León, Guanajuato.

Y mientras el sacerdote envía la carta, el doce de diciembre pasado, el periódico español Expansión daba cuenta de que la compañía Arbengoa, acababa de cerrar el financiamiento por parte del Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras) y el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) por 515 millones de euros para la construcción, operación y mantenimiento del acueducto del Zapotillo a León.

Banobras y Fonadin aportarían 398 millones de euros y con poco más de 140 millones de euros de un crédito la aportación de Arbengoa.

La compañía española recibiría la concesión por 25 años para potabilizar, transportar y entregar (entiéndase vender) el agua desde El Zapotillo hasta León.

martinezmcarlos@hotmail.com