Sin pedir audiencia

El acueducto se tambalea

A lo largo de las agrestes tierras de los Altos de Jalisco, miles de volantes han sido repartidos entre los habitantes de la región. Rezan lo siguiente: “el que venda sus terrenos para que pase el acueducto es un traidor”.

Se refiere a la polémica obra de 142 kilómetros que llevará agua a León, Guanajuato desde la presa El Zapotillo y que por el momento registra por lo menos dos años de retraso.

Concesionado por 25 años a la empresa Arbengoa con título OCLSP-DAPDS-01-11 gracias a la licitación ganada en 2011, el contrato firmado el 14 de octubre de 2011 con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) establecía plazos para su culminación.

Por ejemplo, citaba que en caso que transcurrido un año no se hubiera cumplido con la totalidad de las condiciones del mismo, la concesión caducará “automáticamente” y no surtirá efecto alguno. En este supuesto, el concesionario no tendría derecho a indemnización o pago alguno.

Desde 2013 se cumplió esta situación y la Conagua no hizo efectivo este punto. Sin embargo, también el mismo contrato establece una cláusula de rescisión que indica que si se cancela el proyecto, Arbengoa tendría que ser indemnizado.

Por si fuera poco, el contrato de servicio con el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (SAPAL), precisa que en caso de retraso en la ejecución de la obra o en el inicio de operaciones por culpa de la propia empresa, comenzaría a pagarse una tarifa básica pese a no entregar una gota de agua.

Los evidentes rezagos de Arbengoa para concluir el acueducto del Zapotillo a León, son por oposición de los habitantes a vender sus tierras. A la fecha, la empresa española apenas suma 30 por ciento de los predios que requiere para construirlo.

A esto habrá que añadir la irrupción del Observatorio del Agua de Jalisco donde han comenzado a perfilarse dos posturas: la primera, que se cancele el trasvase del río Verde a León y que las aguas del Zapotillo sean para abastecer a productores de la zona.

La segunda, que se almacenen solamente 205 millones de metros cúbicos en El Zapotillo y que sean enviados 120 millones de metros cúbicos a la ciudad de Guanajuato y queden 85 millones de metros cúbicos en la presa. Con ambas posiciones se evitaría inundar las poblaciones alteñas.

El problema es que se trata de una obra federal y las resoluciones “vinculantes” que el observatorio tendría, surtirían efectos a nivel estatal y salvo los amparos y resoluciones de la Suprema Corte, la postura de la Conagua es por ahora tan firme como la cortina de concreto que ya rebasa los 70 metros de altura.

 

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(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).  

martinezmcarlos@hotmail.com