Sin pedir audiencia

Vecinos distantes

Alan Riding, el periodista y escritor británico, escribió en su libro Vecinos distantes, lo siguiente: “Probablemente en ningún lugar del mundo existan dos países, lado a lado, que se conozcan y entiendan tan poco como México y Estados Unidos”.

La descripción podría ajustarse con cualquier simple calzador a lo que sucede con Jalisco y Guanajuato.

La historia de desencuentros entre ambas entidades unidas por la geografía y divididas por el agua, vive ahora un nuevo episodio tras los lamentables sucesos donde un joven murió en circunstancias misteriosas.

El destino compartido por el río Lerma y el lago de Chapala, había llevado a ambas entidades a fricciones más o menos periódicas según los temporales de lluvias y los raquíticos escurrimientos al embalse más grande de México.

En tiempos del gobernador Francisco Ramírez Acuña, la tensión llegó a crecer por la llamada “guerra del agua”. Productores de Guanajuato cerraron las compuertas de la presa Solís e impidieron que los caudales llegaran a Jalisco.

La discusión sube de tono cuando un diputado local perredista de Guanajuato advierte que el Río Lerma pasa primero por su estado y “las gallinas de arriba zurran a las de abajo”.

El presidente Vicente Fox presiona a Ramírez Acuña para que resuelva sobre la presa de San Nicolás para dotar de agua a León o de lo contrario no habría apoyo federal para rescatar al lago ni para construir la presa de Arcediano, una bolsa de diez mil millones de pesos.

Pero el gobernador panista responde que “Jalisco no se vende por un plato de lentejas” y decide suspender el proyecto de San Nicolás.

Otro capítulo inició con el caso de la presa El Zapotillo que se construye en los Altos y que dotará de agua a la ciudad de León. La obra significará la desaparición de los poblados de Acasico, Palmarejo y Temacapulín, lo que se ha convertido en un polvorín para el gobierno de Aristóteles Sandoval.

En medio de esta disputa, el lunes 27 de octubre pasado en la ciudad de León, Guanajuato, el director general de la Comisión Nacional del Agua, David Korenfeld y el gobernador guanajuatense Miguel Márquez Márquez, anunciaron formalmente el inicio del acueducto Zapotillo-Altos-León.

Según las autoridades, la obra de 140 kilómetros que dotará de agua a un millón 450 mil habitantes, fue posible gracias que se ha liberado el 65 por ciento de los terrenos por donde pasará el acueducto.

Sin embargo, productores alteños han creado un frente opositor donde conminan a la gente a no vender sus tierras por donde correría el tendido bajo el argumento de no convertirse en “traidores”.

El anunció en León no pudo llegar en peor momento luego del caso del joven Ricardo Esparza, estudiante de mecatrónica en el Centro Universitario de Lagos de Moreno, muerto en Guanajuato en situaciones extrañas.

Las autoridades estatales se apresuraron a desmentir que el joven hubiera sido detenido por la policía, lo que después corrigieron cuando sus propios videos muestran que sí sucedió.

Luego se aventuraron a decir que el joven murió al ingresar a una finca a robar lo que lógicamente propició la indignación de la familia y de la comunidad universitaria.

A la falta de tacto por parte de quienes difundieron versiones sin agotarse los trabajos periciales, hay que sumar también la falta de sensibilidad para negarse a integrar una comisión de seguimiento que mantenga contacto permanente con las autoridades de la Universidad de Guadalajara.

Irónicamente, el mismo día del anuncio del acueducto, en Guanajuato iniciaba la Segunda Cumbre de Rectores México-Japón, en la cual el vecino estado pretende “estrechar relaciones y de cercanía” con la nación asiática.

(Lo invito a que lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com ).

martinezmcarlos@hotmail.com