Sin pedir audiencia

El Tempisque, polvo de los mismos lodos

Como sucedió con el poblado de Arcediano, el gobierno estatal se empeñó en impulsar un proyecto condenado a todas luces al fracaso: un relleno sanitario en la Barranca del Río Santiago.

Pese a las advertencias de ambientalistas y expertos en temas hidráulicos, la Comisión Estatal del Agua con César Coll Carabias a la cabeza, insistió en la adquisición de las tierras de El Tempisque, perteneciente a la comunidad indígena de Mezquitán y con ello firmó la desaparición de otra ranchería.

El monorelleno planeado para realizarse en ese sitio para lo que se adquirieron 73 hectáreas, sería para depositar los lodos provenientes de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Agua Prieta, construida con una inversión de más de tres mil millones de pesos.

El problema de fondo es que el lugar elegido por la CEA está ubicado en la Barranca del Río Santiago considerada Área Municipal de Protección Hidrológica, según el decreto 20611 publicado en el Periódico Oficial El Estado de Jalisco de fecha siete de octubre de 2004.

Pese a este antecedente, la Comisión Estatal del Agua presentó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para el cambio de uso de suelo para el monorelleno de la planta de Agua Prieta, en un extenso documento de 280 cuartillas donde analiza la flora, fauna y las implicaciones ambientales de depositar los lodos de la planta tratadora de agua.

Según el diagnóstico, que incluyó minuciosos seguimientos al halcón y hasta murciélagos de la barranca, los impactos al ecosistema serían mínimos comparados con los beneficios. También hacen una radiografía de los habitantes de El Tempisque, su actividad económica y población estudiantil.

La MIA, también concluye: “la población del Tempizque (sic) ve con buen agrado la compra de sus propiedades por parte de la CEA ya que los tiempos de traslados a sus fuentes de trabajo o escuelas son considerables en tiempo ya que los jóvenes y adultos se tienen que trasladar antes del amanecer para alcanzar a llegar a clases o trabajos respectivamente”.

Sin embargo, testimonios de habitantes desplazados de dicha comunidad denuncian que fueron presionados y amenazados para vender sus predios. En un acuerdo legislativo del 13 de septiembre de 2011, el diputado Salvador Arellano Guzmán denunció que “el motivo de su partida fue el temor generado por la advertencia de la CEA en el sentido de que el relleno originaría partículas cancerígenas y olores fétidos que se esparcirían por el lugar”.

Un año antes, el 13 de septiembre de 2010, la Procuraduría Agraria emitió la autorización de la ocupación de las tierras de El Tempisque y otorgó la posesión a la CEA de los terrenos para el frustrado monorelleno.

El 30 de agosto de 2012, la Dirección General de Gestión Forestal y de Suelos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, emitió el dictamen SGPA/DGGFS/712/2622/12 donde declara improcedente la petición de cambio de uso de suelo para permitir la construcción del relleno sanitario.

Para entonces, el poblado de El Tempisque era un sitio fantasma. Las 30 familias de la ranchería tuvieron que trasladarse a la comunidad de Los Laureles, un voladero sobre el Río Santiago.

La escuela rural Lucio Blanco quedó destrozada y los alumnos fueron reubicados en aulas improvisadas en la escuela Ignacio Allende en San Isidro, mientras que los adultos se quedaron sin trabajo.

Después de desaparecer poblados, hoy el gobierno estatal es dueño de escombros en Arcediano y El Tempisque. Extrañamente, aún no se ha tipificado delito alguno contra ex funcionarios que derrocharon millones de pesos en estudios y obras de caprichosos proyectos que nunca se realizaron.

 

(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).

 

martinezmcarlos@hotmail.com