Sin pedir audiencia

Temaca inundado

En su extraordinaria obra de Cien Años de Soledad, Gabriel García Márquez expone un diálogo entre José Arcadio Buendía y su esposa Úrsula, donde queda de manifiesto el aprecio por el terruño.

Ante el planteamiento del hombre de irse de Macondo, Úrsula expone:

- No nos iremos -dijo-. Aquí nos quedamos, porque aquí hemos tenido un hijo.

- Todavía no tenemos un muerto -dijo él-. Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra.

Úrsula replicó, con una suave firmeza:

- Si es necesario que yo me muera para que se queden aquí, me muero.

En Temacapulín, municipio de Cañadas de Obregón, sí tienen sus muertos. Y aunque la Comisión Estatal del Agua ha prometido trasladar el templo “piedra por piedra” a otro sitio –-como sucedió supuestamente con el puente de Arcediano—y me imagino que hueso por hueso y tumba por tumba, los habitantes del pequeño poblado siguen en su postura de no dejar el lugar por la presa El Zapotillo.

De acuerdo con el proyecto original de la Comisión Nacional del Agua, se trataba de una presa con una cortina de 105 metros de altura, con capacidad de almacenamiento de 991 millones de metros cúbicos, 3.8 metros cúbicos por segundo para León, Guanajuato; 1.8 para 14 municipios de Los Altos de Jalisco y 3.0 metros cúbicos por segundo para la zona metropolitana de Guadalajara.

Una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación publicada el 11 de octubre de 2013, deja sin efecto el convenio de distribución de agua entre Jalisco y Guanajuato y obliga a retomar el proyecto de una presa con una cortina a 80 metros.

Sin embargo, aún con 80 metros de altura se inundaría Temacapulín, por lo que el gobierno estatal planteó la construcción de dos diques de 12 metros de altura para contener las aguas de la presa y mantener a salvo el poblado.

Pero Temaca quedaría 15 metros debajo de las aguas de El Zapotillo y con los diques vería frenado su cauce natural de cuenca con lo que en tiempos de lluvia tendrían que ser bombeadas estas aguas y las del drenaje fuera de la población.

El propio director de la Cuenca Lerma Santiago Pacífico, José Elías Chedid, reconoce que Temacapulín dependería toda la vida de las bombas que saquen el agua de la “olla” en que estaría convertida. Y si un día fallaran los equipos, la inundación sería inevitable.

En estos días, la Conagua llegó a los 80 metros de construcción de la cortina de la presa. El falso debate de la cortina a 105 metros, impidió reparar en el incierto futuro al que se estaba condenando al añejo y pequeño poblado del milagroso Cristo de Temaca.

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(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com)

martinezmcarlos@hotmail.com