Sin pedir audiencia

Sistecozome, la puerta que Flavio abrió

En la historia de las tradicionales “vencidas” que el gobierno estatal ha jugado con el llamado “pulpo camionero”, destaca el episodio cuando un gobernador intentó confrontarlo y solicitó el apoyo de la misma población.

Fue en 1982 cuando agobiado por las presiones y paros del servicio de la Alianza de Camioneros para exigir un alza en la tarifa, Flavio Romero de Velasco convoca a particulares a prestar el servicio a través de vehículos de carga ligera.

Camionetas tipo combi, guayín, vagonetas, panel y similares, fueron empleadas en este operativo ante un paro general orquestado por la Alianza. El resultado de “reventar” la presión de los camioneros, fue la creación el 16 de agosto de 1982 del servicio subrogado dentro del Sistema de Transporte Colectivo de la Zona Metropolitana (Sistecozome).

De esta manera operó por muchos años el servicio de combis en decenas de rutas de la ciudad y lo que inicialmente intentó ser la solución del problema derivó en parte de lo mismo.

La puerta que abrió Flavio Romero de Velasco con la incorporación del servicio subrogado de transporte, terminó en desastre. El estado como gobierno abdica de su deber de controlar, supervisar y regir el servicio; surge una red de corrupción, tráfico de influencias y malas administraciones; hay denuncias penales por malos manejos; una pesada deuda por unos 240 millones de pesos y mensualmente reporta pérdidas por diez millones de pesos.

Por falta de unidades, el Sistecozome no puede operar todas sus rutas y de los 800 choferes pretende liquidar a 300, pero con una tercera parte de las prestaciones de ley. La presión va incluso contra el demás personal al que advierten que si no aceptan los despidos no cubrirán aguinaldos restantes.

Entre las historias que se cuentan, figuran ex funcionarios estatales con decenas de permisos y una grúa que en lugar de repararla gastaron millones en contratar grúas de una empresa cercana al director.

La mutualidad fue otra fuente de corrupción. Un siniestro de 500 pesos era reportado como de cuatro mil y después descontado a los trabajadores. Hay 30 denuncias penales por estos malos manejos.

Una perla más: los permisos de rutas eran vendidos hasta en 400 mil pesos a particulares. Pero el dinero no llegaba a las arcas de la empresa. En su lugar aparecían “donaciones”, facturas que amparaban supuestas obras de beneficio a la comunidad que nunca eran realizadas…

Pese al panorama descrito sobre Servicios y Transportes y Sistecozome, el gobierno estatal anuncia un nuevo rescate de 80 millones para ambas paraestatales.

 

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(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).

 

martinezmcarlos@hotmail.com