Sin pedir audiencia

Sirenas y círculo rojo

Un amigo, cercano del entonces primer gobernador panista de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez, me soltó a rajatabla la siguiente propuesta:

-- Por qué no asesoras al gober en materia de comunicación. La respuesta fue rápida y simple: Porque me han dicho que no escucha y además es más divertido criticarlo que asesorarlo.

No es que el estilo folclórico de Bebeto fuera impedimento para que pusiera atención a sus críticos, en realidad con mayor o menor intensidad, los mandatarios estatales suelen a menudo tener una marcada tendencia a no escuchar.

Una parte de esta peculiar sordera, tiene que ver a su actitud personal; pero otra todavía más fundamental tiene relación con el círculo cercano que lo absorbe, aprieta, asfixia y en ocasiones le impide darse cuenta de lo que sucede a su alrededor.

Es, por supuesto, el caso de Aristóteles Sandoval y el equipo compacto que mantiene una cohesión que ya había demostrado desde los tiempos de campaña. Fueron muchos los casos de militantes priistas que llegaron a quejarse de la complicada odisea que significaba tener acceso al abanderado tricolor.

Si esto ocurría desde los tiempos proselitistas, la pinza se cierra aún más en el ejercicio de gobierno donde opera una especie de filtro para acceder al gobernador.

Esto sucede también con quien etiqueta a los críticos del gobierno y los lleva a englobarlos en un ficticio “círculo rojo” donde se supone pululan los enemigos del progreso de Jalisco.

En contrapartida, aquellos que alaban la marcha de la Administración y que aplauden sin rubor alguno todas las decisiones que se toman, tienen el beneplácito de la bendición y un trato preferencial.

Llevar el maniqueísmo a la práctica cotidiana de la política es riesgoso, pero lo es más cuando se trata de la función pública.

Y el gobernador tendría que ser el primero en sacudirse este tipo de posiciones en su entorno, sobre todo en vísperas del año electoral donde no solamente tiene que escuchar, sino también observar el escenario para su partido donde sigue siendo su principal baluarte.

Las diferencias en el equipo del mandatario estatal, donde convergen dos generaciones como ya escribí en alguna ocasión, comenzarán a agudizarse conforme avancen los tiempos políticos y llegue la hora de las definiciones.

En aras de no padecer una catástrofe como ya la perfilan algunas encuestas internas, será necesario que Aristóteles actúe con prudencia y mesura ante lo que viene. Sin embargo, antes que todo, deberá recuperar uno de los sentidos hoy por hoy atrofiado por un canto vuelto coro de sirenas.

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(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).

martinezmcarlos@hotmail.com