Sin pedir audiencia

Rescatar al Congreso, ¿a cambio de qué?

Cuentan que el recién fallecido Joaquín Hernández Galicia, La Quina, solía lanzar al ruedo a sus pollos para foguearlos a la luz de intrincados temas.

El poderoso líder del sindicato petrolero tomaba a algún dirigente de sección y le encargaba un asunto para ver de qué madera estaba hecho. Por eso, cuando le avisaron que había muerto un veterano sindicalista famoso por sus tropelías, sus excesos y abusos, decidió encargarle el discurso en las exequias al entonces joven Sebastián Guzmán Cabrera, que según le habían contado era bueno para la hablada.

Guzmán Cabrera, quien más adelante sería el mandamás del gremio, recibió la encomienda y en los funerales dudó un poco sobre qué aspectos positivos resaltar del difunto. No había mucha tela de dónde cortar. Entonces dijo lo siguiente:

“Te fuiste, te vamos a extrañar, porque… porque… ¡qué bonita letra tenías condenado!”.

Quise recordar esta anécdota, a propósito de los informes que por estos días están rindiendo los diputados locales. Con sus honrosas excepciones, no tienen mucho que presumir a menos que posean una estilizada letra.

Como sucedió desde la 58 y la 59 Legislaturas, los diputados han desperdiciado el primer año de su ejercicio mostrando el cobre a la primera oportunidad.

Recibieron un Congreso quebrado, con una abultada y escandalosa nómina que prometieron reducir. Sin embargo, doce meses después siguen quebrados y la nómina no solamente no se ha reducido sino que sigue creciendo.

Mantener la partida de las casas de enlace apenas es una muestra hasta folclórica. En el fondo, lo que evidencia es la tendencia de los diputados a actuar con la misma soberbia de las pasadas Legislaturas.

Apenas inició su encargo, prácticamente todos incorporaron a sus equipos cercanos que venían desde la campaña pese a que no había dinero y que acababan de enfrentar el recorte de supernumerarios.

Prometieron atacar la impunidad de pasadas Legislaturas, pero han presentado una treintena de denuncias “contra quien resulte responsable” y en cambio siguieron la práctica de lavar cuentas públicas y desechar juicios políticos.

Ahora que el Ejecutivo ha decidido “rescatar” al Congreso y otorgar una generosa ampliación en 2014 para liquidar personal y adelgazar la nómina, surgen muchas dudas.

¿Cuál será el criterio del recorte? ¿La capacidad de los trabajadores o la cercanía con los diputados?

¿Y el rescate y el recorte que apoya el Ejecutivo a cambio de qué? ¿De un Congreso a modo? ¿En realidad era la obesidad del Congreso lo que influía en la forma de actuar de los legisladores?

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(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).