Sin pedir audiencia

Rasaland, encantadores de serpientes

¿Cuáles son las habilidades que posee Rasaland para convencer a autoridades estatales y federales de dos partidos distintos para apoyar sus proyectos? ¿Qué tipo de música despiden sus flautas para hipnotizar y conseguir cuantiosas inversiones públicas a favor de un negocio privado?

Responsable del megadesarrollo turístico de Chalacatepec en el ejido José María Morelos, de Tomatlán, en la Costalegre de Jalisco, el grupo consiguió en apenas cuatro años duplicar las aportaciones estatales sin haber construido un solo metro del complejo prometido.

Según el secretario de la Federación General de Trabajadores del Estado y los Municipios, Cuauhtémoc Peña, los 89 millones de dólares aportados en diciembre de 2009 por el Instituto de Pensiones del Estado, habrían sido utilizados para liquidar parte de las mil 200 hectáreas requeridas por Rasaland para el desarrollo.

Peña estima que usaron unos 300 millones de los casi mil 200 millones de pesos de los fondos de los trabajadores, con lo que los empresarios tendrían una ganancia de casi 900 millones de pesos.

En el fideicomiso F/380 del “Nuevo Cancún” integrado durante del gobierno de Emilio González Márquez, IPEJAL es fideicomitente B con 48.5 por ciento de participación y los empresarios fideicomitentes A con el 51.5 por ciento.

Aunque el contrato establece la condición de “irrevocable”, en otra de sus cláusulas deja libre a los inversionistas para retirarse con todo y terrenos:

“Los fideicomitentes y fideicomisarios tendrán el derecho de reversión (…) señalando que desean que se revierta total o parcialmente la propiedad de los inmuebles (terrenos) y se dé por terminado parcial o totalmente el fideicomiso porque de mutuo acuerdo han considerado inviable el desarrollo del proyecto por la situación económica internacional y/o nacional, que afecte dicho momento”.

En su momento, el entonces diputado local Raúl Vargas López consideró que había un fraude ya que a los ejidatarios les pagaron 1.65 dólares por metro cuadrado y fue reportada al fideicomiso la compra en 13 dólares el metro cuadrado.

Al término del gobierno de Emilio González Márquez, impulsor del proyecto junto con Herbert Taylor Arthur y Óscar García Manzano, Rasaland consiguió el respaldo de Aristóteles Sandoval.

Pese al amparo 711/2013 interpuesto por los ejidatarios de José María Morelos que detuvo los trabajos del proyecto, hay otra inyección de recursos públicos por 80 millones de dólares del Fondo Nacional de Infraestructura (FONADIN) de Banobras. En cuatro años, 169 millones de dólares de aportaciones y lo mejor es que los empresarios conservaron el 51 por ciento de las acciones mientras que el gobierno perdía 24.5 por ciento y mantenía sólo el 24 por ciento.

La operación formó parte de la incorporación del Fideicomiso de Chalacatepec a la promotora Actur (Activos Turísticos de México) junto con el Fondo Nacional de Infaestructura, Fonadin de Banobras; las firmas Goldman Sachs, Texas Pacific Group y Rasaland.

El gobierno estatal tiene ahora participación en el hotel Four Seasons y en el desarrollo turístico de La Mandarina, también de Rasaland y que enfrenta, para variar, un conflicto con los ejidatarios de La Peñita de Jaltemba, en Nayarit, desde hace seis años.

La Mandarina sería uno de los complejos beneficiados con la nueva carretera Guadalajara—Puerto Vallarta (vía Jala); así como Chalacatepec con la ampliación de la carretera 200.

En el encantamiento que padece el gobierno de Jalisco ni siquiera se ha reparado en los socios. Uno de ellos, la firma Goldman Sachs, acaba de pagar el 23 de agosto pasado, tres mil 150 millones de dólares como compensación a dos importantes inmobiliarias por haberlas afectado en un fraude hipotecario.

martinezmcarlos@hotmail.com