Sin pedir audiencia

Planes parciales, uno para todos

El enredo de los planes parciales de Guadalajara sumidos hoy en el limbo, tienen dos lecturas. La primera de forma y la segunda de fondo.

Tras un proceso que arrancó en septiembre de 2014 con foros de consulta pública, el ayuntamiento tapatío aprobó en febrero de 2015 sus 52 planes parciales en lo que consideró un importante avance para dar certeza jurídica a vecinos y a desarrolladores, pues algunos de estos no se actualizaban desde doce años atrás.

Sin embargo, la primera gran pifia tras la aprobación, tuvo que ver con la concentración de todo un solo paquete.

Es decir, el ayuntamiento aprobó su Programa Municipal de Desarrollo Urbano, su Centro de Población y los 52 planes parciales, en un solo decreto publicado en el Periódico Oficial del Estado de Jalisco.

Esto permitió que con la primera impugnación de vecinos a los mencionados planes y al estar integrados en un solo decreto, la suspensión otorgada incluyera a todo el paquete y no solamente a las colonias afectadas por determinadas decisiones.

De acuerdo con el procurador de Desarrollo Urbano, se trata de un error ya que la autoridad municipal debió respetar la característica que da vida a dichos planes, la parcialidad.

Por un asunto estratégico, el ayuntamiento debió emitir un decreto para el Programa Municipal de Desarrollo, otro para el Centro de Población –que no requiere más ya que el municipio carece de zonas rurales—y 52 decretos individuales para cada plan parcial.

Si alguna colonia o una organización vecinal se sintiera afectada por el contenido de uno de los planes parciales, pudo haberlo impugnado y detenido su vigencia pero sin afectar al resto de colonias y proyectos de desarrollo.

El Parlamento de Colonias, por ejemplo, solicitó a la Procuraduría de Desarrollo Urbano su intervención para conseguir la suspensión de los planes parciales aprobados en febrero de 2015.

La Procuraduría, por ley obligada a tutelar los intereses de los colonos, interpone un recurso ante el Tribunal Administrativo del Estado y la cuarta sala encabezada por Armando García Estrada, ordena la suspensión provisional del decreto.

No obstante, otro grupo de colonos pide de igual forma la intervención del procurador para que resuelva la afectación que la suspensión está provocando para sus colonias.

El procurador solicita al magistrado García Estrada, que revise la petición de los colonos y que, sin dejar de lado la suspensión que ya está vigente, revise si es procedente respetar los derechos de los vecinos afectados con la parálisis de los planes parciales ya que sus colonias no tienen que ver con las afectadas en el Parlamento de Colonias.

La revisión está en proceso, pero la suspensión provisional sobre el decreto sigue vigente. Además, el Parlamento de Colonias interpuso otros dos recursos de amparo lo que mantiene congelados los citados planes.

Curiosamente, la decisión política de cambiar los 52 planes parciales en Guadalajara, contraviene la labor realizada durante la administración anterior de Aristóteles Sandoval Díaz.

Para ajustarlos al nuevo Programa Nacional de Densificación, Aristóteles realizó modificaciones a un buen número de planes y quedaron en su mayoría ajustados a la nueva realidad.

Expertos señalan que bastaba con hacer ajustes a unos ocho planes para completar la actualización y no era necesario involucrar los 52.

Pese a la enredada telaraña, la solución podría ser muy sencilla. Un acuerdo de ayuntamiento que permitiera crear un decreto por cada plan parcial y que en caso de haber impugnaciones, se resolvieran cada una con los ajustes pertinentes y no como ahora donde todos los planes están en uno y uno sirve para todos.

(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).

martinezmcarlos@hotmail.com