Sin pedir audiencia

Empezose y continuose

En una de sus tiras, el dibujante Quino describe a la genial Mafalda dando una lección a un adulto.

Un anciano observa el paso de un hombre barbado y de pelo largo y exclama indignado:

--- ¡Esto es el acabose!

Y la niña, que presencia la escena, interviene: --- No exagere, sólo es el continuose, del empezose de ustedes…

El PRI ha encontrado efectivamente una valiosa mina política para explotar con el caso de la contaminación que padece la laguna de Cajititlán y que ha traído como consecuencia la muerte de miles de peces.

Las evidentes fallas y omisiones cometidas por el ayuntamiento de Tlajomulco, además de las desafortunadas declaraciones de su alcalde Ismael del Toro, han otorgado tierra fértil para que germinen y florezcan los ataques a la Administración emanada de Movimiento Ciudadano.

Sólo que en su estrategia, el PRI elude reconocer que en los servicios colapsados con el crecimiento explosivo registrado en ese municipio en los últimos años, mucha culpa la tienen gobiernos encabezados por su partido.

En 2003, realicé una investigación para Notisistema denominada: Tlajomulco, pastel de tierra, donde advertía de las decenas de fraccionamientos autorizados en las últimas dos Administraciones encabezadas por los priistas Ernesto Díaz Márquez y Guillermo Sánchez Magaña, este último, por cierto, expulsado del tricolor.

En estas dos gestiones recibieron luz verde cien nuevos fraccionamientos que sumaban unos cien mil lotes. Las proyecciones establecían que en tres años más, el municipio crecería en 300 mil habitantes, lo que así sucedió.

Con esta carga de nuevos desarrollos y el arribo de cientos de miles de habitantes, era evidente que los servicios públicos iban a “reventar”.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales de Tlajomulco fueron rebasadas y una parte de los drenajes llegan a la laguna de Cajititlán.

Sin embargo, dos fraccionamientos, Tres Reyes y La Noria de los Reyes, ubicados junto a la laguna, tenían años vertiendo sus aguas negras en forma directa a este embalse como pudo acreditar el mismo ayuntamiento mediante una inspección realizada el 26 de febrero pasado ante lo cual se impuso una multa y se presentó una denuncia ante la PGR.

Uno de los propietarios de los citados fraccionamientos es el ex alcalde priista Antonio Sánchez Ramírez.

Con 640 kilómetros cuadrados, nueve delegaciones y once agencias municipales, Tlajomulco padeció su explosivo crecimiento de la mano de la corrupción. Fui testigo de una conversación entre un urbanista y un promotor en una oficina junto a la antigua presidencia municipal.

Ahí, el promotor revelaba que había gastado 300 mil pesos en mordidas para sacar adelante un fraccionamiento.

La moda desarrolladora en el sur de la zona metropolitana de Guadalajara fue impulsada directamente por ex alcaldes quienes también entraron en el giro. Es el caso, por ejemplo, de Ernesto Díaz Márquez, quien llegó a construir conjuntos habitacionales en California.

Pero los antecedentes de corrupción y omisiones de anteriores gobiernos, no limita la responsabilidad de la actual Administración que encabeza Ismael del Toro. Entre sus errores destacan negar desde un principio la contaminación de la laguna de Cajititlán; omisiones en la supervisión y operación de las plantas de tratamiento; considerar “natural” la muerte de miles de peces; o insinuar una acción criminal por parte del PRI de envenenar pozos de agua para culpar a su gobierno.

Tan no fue un fenómeno “normal”, que el gobierno de Del Toro ha emprendido denuncias por contaminación en contra de particulares.

En torno a la laguna, lo único “natural” que ocurre es el conflicto político que hoy confrontan a Movimiento Ciudadano y al PRI en vísperas de un año electoral.

martinezmcarlos@hotmail.com