Sin pedir audiencia

“Casas poca madre”


En la accidentada historia de los proyectos hidráulicos de Jalisco, hay todo un rosario de perlas que van desde episodios de humor involuntario hasta atropellos.

El 30 de noviembre de 1989 en Temacapulín, el presidente Carlos Salinas encabezó el anuncio del sistema La Zurda. Me tocó estar ahí y escuchar al primer mandatario informar de la presa que se levantaría en ese lugar como parte de un proyecto de varios embalses que evitaría extraer más agua al lago de Chapala, “orgullo de los mexicanos” (con tono salinesco).

Y el presidente remató: “Cuando se trabaja así con esa emoción por su tierra, es posible superar cualquier obstáculo. Así trabaja en Jalisco mi amigo Guillermo Cosío Vidaurri”.

Tres años después, Salinas desconocería a su amigo y al proyecto.

Con Francisco Ramírez Acuña, tras el fracaso de construir la presa de San Nicolás por la oposición de sus habitantes y los de San Gaspar, el gobernador adelantó que buscarían otro sitio que no afectara poblaciones.

Pero Emilio González Márquez ignoró el compromiso y regresó La Zurda bautizada como El Zapotillo que inundaría Temacapulín, Acasico y Palmarejo.

El 23 de mayo de 2008 en una reunión celebrada poco después de las 13:00 horas en Casa Jalisco con los vecinos de Temaca, Emilio les dijo que si la “mitad más uno” de Temacapulín se oponía a la construcción de la presa ésta no se hacía, lo que tampoco se cumplió.

En el encuentro, el gobernador anunció que les construiría “casas poca madre” y que las tierras de cultivo ya no se necesitaban porque “ahora se siembra sin tierra, en invernaderos”, además de ofrecer reponer piedra por piedra la basílica de la Virgen de los Remedios en el nuevo centro de población.

El 29 de enero de 2013, el gobernador electo Aristóteles Sandoval, escribió en su cuenta de Twitter: “no vamos a inundar Temacapulín”.

El 31 de diciembre de 2009, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, emitió la recomendación 35/2009 donde acredita múltiples violaciones a las garantías individuales de los pueblos afectados, recomienda suspender los trabajos, abrir un proceso de diálogo y explorar otras opciones.

La administración de Emilio González Márquez ignoró la recomendación por ser una “obra federal” y aunque el gobierno de Aristóteles acepta la recomendación, en la práctica esto no sucedió.

De todo este recuento, lo único que queda en pie es el intento del nuevo centro de población conocido como Tlalicoyunque donde pueden verse algunas de las “casas poca madre” ofrecidas por Emilio a cambio de un pueblo de más de cuatro siglos de historia.

(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).

martinezmcarlos@hotmail.com