Sin pedir audiencia

Aristóteles, tropiezos, errores y omisiones

Durante su comparecencia en el Congreso con motivo de la glosa del primer informe de gobierno, el secretario general Arturo Zamora, eludió el cuestionamiento de la diputada local perredista Celia Fausto sobre el caso de Chalacatepec.

Simplemente comentó que se trataba de un conflicto por las autoridades ejidales y que en esto nada tenía que ver el Gobierno del Estado.

Lo que no dijo Zamora es que la controversia que hay sobre dos comisariados ejidales es atribuible directamente al gobierno estatal. A través del director de asuntos agrarios, Vladimir Avilés, se impulsó y después avaló que Cleofas Rodríguez, ex presidente del ejido, sancionara una supuesta asamblea en una finca particular, para elegir a una directiva que disputara el control del ejido José María Morelos a la legalmente constituida y cuya mayoría se opone a la empresa Rasaland, desarrolladora del proyecto.

El director de asuntos agrarios Vladimir Avilés depende directamente de la Secretaría General de Gobierno.

Persistir en su apoyo incondicional sin revisar a fondo el expediente de Chalacatepec es, sin duda, uno de los principales tropiezos del gobernador Aristóteles Sandoval.

Una promesa a través de las redes sociales sin medir sus alcances, es otro de los errores del mandatario. El 29 de enero de 2013, prometió en Twitter que no se inundaría Temacapulín por la presa El Zapotillo, un compromiso directo que contrasta con la ambigüedad de las últimas semanas al señalar que es decisión del gobierno federal la desaparición del poblado.

Cuando le pregunté en una entrevista en Ángulos de Canal 44 por qué prometió algo que no estaba en sus manos cumplir, me dijo que en su momento sí podía y que las condiciones cambiaron, aunque es evidente que ha faltado energía para reclamar a la federación.

Sucedió algo parecido con ofrecer transporte gratuito para “todos” los estudiantes y que terminó en un programa donde en 2013 benefició a unos 75 mil alumnos a razón de dos vales de transporte diarios. Es el caso también del alza de la tarifa del transporte sin exigir primero la mejora del servicio.

Lo he mencionado en otras ocasiones, con frecuencia al gobernador le gana la emoción que se impone a la razón. En el discurso ha abusado de las metas, sin abundar en las fórmulas concretas para conseguirlas. El mejor ejemplo es el eslogan de bienestar que forma su eje de gobierno y la promesa del primero de marzo de 2013, cuando ofreció trabajar por la felicidad de los jaliscienses.

Pero estar bien y ser feliz, no es una tarea de un solo hombre ni siquiera de un gobierno.

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(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).

martinezmcarlos@hotmail.com