El asalto a la razón

¿Cuánto vale un trabajador?

Para los gobiernos federal y local, como definió Ciro Gómez Leyva antier en radio, una mesera, un cantinero, un garrotero, una lavatrastes damnificados por la protesta contra la reforma educativa valen menos que un activista del vergonzante movimiento político eufemísticamente llamado Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Ayer, propietarios y empleados de locales devastados por el plantón en la explanada del Monumento a la Revolución se manifestaron de nuevo para exigir el retiro del campamento que ha espantado la clientela y obligado al cese de casi un centenar de modestos pero reales trabajadores de 26 establecimientos.

Y también ayer, por enésima ocasión, la “representación sindical” de los movilizados (que financia el erario con dinero de quienes pagamos impuestos) se reunió con el subsecretario Luis Enrique Miranda, aunque lo que sea que sigan negociando en lo oscurito no servirá de nada (nunca ha servido), porque los únicos chicharrones que truenan son los de una turbia “asamblea nacional representativa”, sin que se sepa de qué chingaos.

cmarin@milenio.com