El asalto a la razón

Y aun así, va para largo

“Terminante y amplia” es la intervención federal por la que clama el gobernador Fausto Vallejo para evitar que siga pudriéndose la vida de los michoacanos.

El mandatario hizo la solicitud el viernes, pero la irrupción ipso facto del Ejército esa misma noche en Apatzingán, donde los malandros habían hecho una incendiaria demostración de fuerza, revela que el gobierno de Enrique Peña Nieto venía planeando los operativos que este mediodía, con Miguel Ángel Osorio Chong como jefe del gabinete de Seguridad anunciándolo en Morelia, se echan a andar.

 “Vamos por ellos”, dijo Vallejo, y en “ellos” caben tanto Los caballeros templarios que expolian y violentan a la población en amplias regiones del estado (en los días recientes paralizaron carreteras usando como barricadas y quemando 15 o más camiones de carga), como sus adversarios “civiles”, y cazadores declarados, los sospechosistas paramilitares que se ostentan autodefensas “del pueblo” y que la mañana de ayer todavía se dieron el lujo de tomar Nueva Italia (el sábado fue Parácuaro), y de hacer lo que en otras localidades (La Ruana, Buenavista Tomatlán, Aguililla, Tepalcatepec, Tancítaro, Aquila…): “arrestar” a los policías municipales.

Los Templarios, son la narcohermandad  en que devino La Familia michoacana y cuyo poder abarca la producción y tráfico de drogas, talleres para la fabricación de metanfetaminas, acaparamiento y exportación de minerales, extorsión, secuestros y asesinatos; control del comercio, la agricultura y la ganadería, y que hasta principios de noviembre controlaba toda la operación del estratégico puerto del Pacífico Lázaro Cárdenas.

Las autodefensas, en cambio, surgieron con el discurso de querer liberar a la población sometida por aquellos, pero su capacidad de fuego (pistolas .9 milímetros, fusiles AK47 y R15 carabinas M1) y despliegue de fuerzas motrices y (camionetas blindadas, “tanques” hechizos y con torretas hasta en motocicletas adaptadas como “caballería” mecanizada) hace dudar que se trate de un movimiento realmente ciudadano.

Estos “libertadores” surgieron en 2013 a lo largo de la franja de Tierra Caliente que limita con el estado en que opera la banda Jalisco Nueva Generación, misma que, es de inferirse, surte a muchos autodefensas del equipamiento con que se les ve “recuperar territorios” y disparar a supuestos malosos. Por regiones, adoptan nombres tales como Tepalcatepec Libre, Policía Comunitaria o  Movimiento por la Paz, la Libertad y el Trabajo.

Las fuerzas federales (Ejército, Marina, Policía Federal y Procuraduría General de la República) tienen ante sí el doble reto de poner fin a las actividades delictivas tanto de templarios como de autodefensas.

Para los “libertarios” hay una sola sopa: entregar las armas prohibidas y alistarse como aspirantes a formar parte de una policía constitucional. De lo contrario, ser perseguidos igualito que cualquier agrupación de transgresores.

En cualquier caso, esta nueva faceta de una vieja guerra se llevará, fácilmente y cuando menos otro año…

cmarin@milenio.com