El asalto a la razón

Contra tirios y troyanos

El cese del fiscal y del coordinador de la Policía de Investigación en Tláhuac, más el anuncio de que otros 76 “servidores públicos” de la Procuraduría General de Justicia y diez uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública de Ciudad de México están sujetos a investigación, porque se les relaciona con el narcomenudeo en siete (de 16) delegaciones de la capital y la banda que encabezaba Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos, da idea del poder de cooptación de una organización criminal tan corrosiva que tiene “bases sociales”.

Las averiguaciones indican que tanto los corridos como los sospechosos le servían de halcones a la pandilla y alertaban sobre expedientes ministeriales a cambio de una paga mensual de 20 mil pesos.

Aunque hay quienes interpretan que los operativos en esa demarcación tienen como fin desacreditar a Morena (partido del delegado sin ojos que pudieran ver las actividades de El Ojos), lo palpable es que se trata de una batida contra el crimen en la que se cumple aquello del “caiga quien caiga...”.

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