El asalto a la razón

Sin resultados no hay confianza

Un abatido y desencajado Enrique Peña Nieto, nunca visto así desde que asumió la Presidencia, informó anoche de su encuentro de casi cinco horas con los deudos y familiares de los jóvenes asesinados y desaparecidos en Iguala.

Explicablemente consternado, luego de escuchar los reclamos de quienes exigen justicia y abrigan la esperanza de que los 43 normalistas aparezcan vivos, reiteró que la investigación llegará “tope donde tope” y que su gobierno suscribió diez compromisos que serán cumplidos a cabalidad.

La ausencia de sus visitantes durante la alocución presagió lo que una hora después ocurriría en el Centro Miguel Agustín Pro:

Para los indignados y dolientes padres y compañeros no hay más que un solo objetivo: que los muchachos aparezcan vivos.

No los alientan esa ni cualquier otra reunión; no los alivian las detenciones; no confían en las promesas; les vale un comino la salida del ex gobernador de Guerrero y el tamaño de su movimiento será medido con una sola vara: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

 

cmarin@milenio.com