El asalto a la razón

A propósito de Tajamar

De la maestra Concepción Larios:

Conozco Cancún. He estado en ese precioso lugar varias veces.

Soy de las personas que se siente profundamente triste por lo que hicieron en el manglar de Tajamar.

Leo su columna y no sé si reír o llorar, me llenó de confusión. ¿Cómo un hombre preparado como usted ve en ese hecho algo simple y hasta se burla de las manifestaciones de repudio por la devastación?

No entiendo. ¿Podría explicar mejor el porqué de su postura?

Conozco también Cancún (desde que era una duna como de talco entre el mar, las lagunas, los manglares y la selva rebosante de animales), donde hoy viven casi 800 mil personas (la mitad que puebla Quintana Roo) en más de 140 mil viviendas que, al igual que los hoteles, restaurantes, comercios y otros locales de servicios de que se mantienen, se alzaron en predios tan urbanizados como el de la protesta (circundado ahora por calles y avenidas).

Creo en la preservación ambiental y las reservas ecológicas (ojalá hubiera más en el país), pero no descalifico el derecho a la fundación y desarrollo sustentable de cualquier centro de población en el mundo.

 

cmarin@milenio.com