El asalto a la razón

Pegasus devenido... en Ícaro

Desde el 28 de junio en que Denise Maerker reveló (En Punto) el contrato de adquisición de Pegasus por parte de la PGR a Tech Bull, y el 3 de julio cuando di a conocer aquí que la Sedena lo compró al malandrín José Susumo Azano (preso ya en EU), creció mi sospecha de que el presunto espionaje sobre periodistas, activistas y políticos, como el león, “no es como lo pintan”.

Citizen Lab y el NYT, al dar a conocer el caso, precisaron que la empresa israelí NSO Group, inventora del artilugio cibernético, lo vende únicamente “a gobiernos”.

Pues no: ni PGR ni Sedena trataron con esa firma, sino con distribuidoras intermediarias como Tech Bull y la de Susumo.

Ahora, gracias a Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (El Universal del 29 de julio) queda más que evidenciado que Pegasus vuela en manos de quien sea, sin que la creadora del engendro lo tenga bajo control.

Hasta en Tepito, quizá, pueda comprarse, y... ¡mucho más barato!

Resulta claro que la dueña de Pegasus también comercia con privados.

(Errata de ayer: no son 94 sino 194 países.)

cmarin@milenio.com