El asalto a la razón

…Y peor dándoles más

Los ataques de ayer en Puebla contra las oficinas del Instituto Nacional Electoral, la delegación de la Secretaría de Economía y la Red Urbana de Transporte Articulado responden a una obvia misma lógica, ilusoriamente “revolucionaria”: demoler lo que sea o parezca institucional.

Es lo mismo que, mediante el infame uso de los muertos de Ayotzinapa, vienen haciendo los activistas de la eufemística y retrógrada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en sus actos de sabotaje al proceso electoral.

Ayer también, su facción más numerosa, la temible sección 22, tomó la principal planta de Petróleos Mexicanos en Oaxaca, causó el tapón de un centenar de pipas, congestionó la carretera, afectó el abasto de combustible en los Valles Centrales y pudrió su día a la población.

La misma receta se aplicó en tres entidades más.

Tácticas paramilitares, pues, a cargo de tumultos titiriteados por líderes echados (cada vez más) pa’lante, por la sencilla razón de que se les alcahuetea pese a que nunca se les podrá saciar su apetito de dinero y posiciones ilegítimas de poder…

 

cmarin@milenio.com