El asalto a la razón

Peña-Trump, sin límite de 'rounds'

Asume el mayor poder de la Tierra el bravucón que se dice destinado por Dios para ser “el mejor” presidente de Estados Unidos.

En cuanto escupió sus primeras ofensas lo llamé “pobre millonario imbécil”.

Su sorpresiva visita a Los Pinos me animó a tener una acalorada pero amable discusión con Peña Nieto, pero no porque lo invitara, sino porque no lo corrió cuando su lenguaraz prehomólogo sacó en público y en su cara el tema del inamistoso y belicoso muro.

Cuando se impuso a la señora Clinton, reconocí mi equivocación: el Presidente acertó al no desestimar la probabilidad que muchos comentócratas (y hasta yo) supusimos impensable, y sostuve que yo haría lo mismo (no pelear) con algún vecino equiparable al Mochaorejas o El Chapo.

Ante los apabullantes indicios de que la vieja relación México-EU se acabó y la incertidumbre de lo que será desde hoy, me parece bien la cautela con que el gobierno federal ha manejado tan grave problema.

Por lo pronto, me ataco de risa con casi todas las descalificaciones y “sesudas” propuestas de quienes creen saber más que Peña.

La verdadera función empieza hoy.

cmarin@milenio.com