El asalto a la razón

Los estrujantes vuelos de Alondra

Por absurdo y terrible que parezca (leer a Eugenia Jiménez y Rubén Mosso), lo que vivió la adolescente Alondra se dio en un marco estricto… de legalidad.

La imágenes en que aparece llorando y forcejeando no son de alguna “sustracción” (ni de su escuela), sino del shock que sufrió luego de saber que la juez ordenara su traslado a Estados Unidos (los agentes la sujetaron para que no se lastimara).

Desde Houston, la propia Alondra subió a las redes sociales un video para contar que había “perdido el control”, e informar que se encontraba “bien” y a punto de someterse a las pruebas de ADN.

Hoy se sabe que su padre aceptó las explicaciones de la Interpol para ese viaje y los exámenes genéticos, y que acató sin panchos el fallo judicial, seguro de que se trataba de un reclamo legal según la Convención de La Haya sobre los Aspectos Civiles en Sustracción de Menores (suscrita por México desde 1992).

La madre que desde hace ocho años busca a la suya y creía que la casi niña era su hija, se equivocó. Triste por la señora Dorotea, pero la pura felicidad para Alondra y su familia…

cmarin@milenio.com