El asalto a la razón

Un desalojo de salud pública

Parece que el gobierno de Gabino Cué decidió por fin dejar de alcahuetear a la corrosiva sección 22 del magisterio: la madrugada de ayer, los restos del plantón que durante nueve meses pudrió la vida de la capital oaxaqueña fueron desalojados, sin violencia, por la policía estatal.

En ese lapso, un piquete nutrido de activistas se apoderó del corazón de la capital para necear con que el Congreso estatal les redacte una ley educativa a modo, contraria a la Constitución federal.

Sus recurrentes sabotajes a la vida colectiva perjudicaron severamente la economía de la modesta población que vive de los servicios turísticos (hace un mes quebró un restaurante más).

Los que sacaban provecho del atentado fueron algunas decenas de vendedores callejeros dizque “solidarios” con los profes, quienes les brindaban protección a costa del acuerdo que hace más de diez años aceptaron comerciantes que llevaban medio siglo en el lugar, convencidos de que valía mucho la pena que su hermosa ciudad, respetada por todos, atrajera al mundo e impulsara los empleos que Oaxaca tanto necesita…

 

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