El asalto a la razón

Y dale con el argüende

Ingeniero civil, Alberto Gutiérrez escribe:

Las manifestaciones de impacto ambiental son una piedra en el zapato pero las dependencias promotoras de proyectos se brincan trancas y se incumplen órdenes de mitigar los daños.

Si hay que derribar árboles deben plantarse muchos más, pero abundan casos en que se paga una cuota, el daño está hecho y nadie mitiga.

Conozco la laguna y el proyecto de Tajamar, y coincido con usted: quienes protestan en Cancún (que genera miles de millones de dólares a la economía nacional y se asienta, como bien señala, en una zona impactada), viven allí y tienen trabajo gracias a ese impacto que hoy es destino internacional.

Fonatur planea y desarrolla, y es un Fondo ejemplar en el mundo. El problema son a veces funcionarios que sacan provecho de los desarrollos pero, como empresa, funciona bien.

El proyecto de Tajamar está en el Plan de Desarrollo Urbano y, si bien impacta el medio, generarará fuentes de trabajo. La protesta es manipulada por intereses políticos y ha sido mal enfrentada por la Semarnat.

Tan políticos que el argüende ya trepó a la Cámara de Diputados.


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