El asalto a la razón

La Coordinadora se suicida

Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Chiapas, Nayeli Mijangos quiso ser evaluada para una plaza de profesora de Redacción en alguna secundaria pública, y acudió el sábado al Cetis 138 de Tuxtla Gutiérrez para presentar su examen.

Hacia las 8:15 de la mañana, sin embargo, porros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en ese estado la forzaron “en buena onda” a entregarles su ficha. Y pese al temor de que destruyeran lo que le pedían, accedió… pero no le sirvió de nada: los pandilleros con plazas automáticas de “docentes” cometieron la vileza de tijeretearle su cabello.

Otras y otros aspirantes fueron humillados de igual manera.

Pese a estas atrocidades, el jefe suplente de la pandilla (Manuel de Jesús Mendoza Vásquez) dice que ningún acto “de intimidación” del gobierno “va a socavar la lucha de los trabajadores por echar abajo la reforma educativa…”.

El pobre diablo no se dio cuenta de que los tijeretazos a Nayeli cortan también los cables del andamio de impunidad en que se apoya la CNTE, y no solo en su facción chiapaneca…

 

cmarin@milenio.com