El asalto a la razón

Y el que no brinque, ¿es "puto"?

“Sigo con interés sus comentarios. Los medios masivos, tan proclives a la lambisconeada, necesitan voces tajantes y proclamadoras de la verdad” (sic: la verdad es siempre sospechosa). “En lo que no estoy de acuerdo es en su preocupación por los homosexuales (¡chíngale!).

“Yo creo que tal segmento de la población no necesita defensa, ya que se han constituido en un tsunami en todo el planeta.

“Por otra parte, y siguiendo a LeBon o a Freud, en su estudio de la psicología de las masas, las multitudes excitadas y enardecidas son naturalmente todo un asalto a la razón. Son el equivalente al niño pequeño desbocado o al psicótico descompensado.

“Nadie puede silenciar sus aullidos y sus vituperios. Es inútil sancionar multitudes así, menos a la hora de los partidos de la Copa del Mundo. Mencionar la tan familiar y tradicionalmente verbalizada palabra puto ha sido tan aceptada por tirios y troyanos que prácticamente a nadie asombra, ni a los mismos homosexuales.

“Entonces, ¿por qué le preocupa tanto? A no ser, claro, que usted sea respetable miembro de ese gremio…”.

cmarin@milenio.com