El asalto a la razón

Los ataques a Ejército y Marina

“Sin excusas ni pretextos”, dice su jefe supremo, las fuerzas armadas realizan “diariamente misiones de alta peligrosidad al enfrentar a grupos criminales violentos y sin escrúpulos”.

No tuvo que repetir que vienen haciendo lo que gobiernos estatales y policías amañadas han sido incapaces de hacer.

Tampoco que Ejército y Marina constituyen la primera línea confiable del combate a la narcodelincuencia, o que hasta de agentes de tránsito la hacen sus efectivos donde ni ese triste servicio municipal funciona.

Ambas instituciones están bajo la mira de organizaciones grillas, “periodistas” y medios que la hacen de patiño al ex alcalde de Iguala, quien se quiere desligar como jefe de los narcopolicías del caso Ayotzinapa, apuntando hacia el 27 Batallón.

Con excepción de los proporcionalmente contados devenidos delincuentes, los soldados viven expuestos (como en Ostula de Aquila, Michoacán) a que les mienten la madre, los apedreen y apaleen.  

“Sin excusas ni pretextos”, efectivamente, sin una ley (Congreso federal mezquino) que ampare su disciplinada, institucional actuación… de chota.

 

cmarin@milenio.com