El asalto a la razón

Antes, con y después de Carstens

Si el anuncio de que Agustín Carstens dejará el Banco de México ¡dentro de siete meses! se ve como gota que derrama el vaso porque a México se lo llevará la fregada, qué jodido país éste, pero no por la renuncia de quien encabezará el más importante banco del mundo, sino por constatar que sobran quienes todavía creen que las naciones dependen de unos cuantos individuos.

Los lamentos y reproches por su salida niegan el valor de la institucionalidad en muy variadas áreas, y el Banxico tiene más de 90 años de vida, siempre medular en el mantenimiento de la nada desdeñable estabilidad macroeconómica.

Depositar las esperanzas nacionales en la actuación de una que otra persona es una mentada de madre a la sociedad, concebida huérfana y necesitada de un salvador.

Esa lógica le hace juego a la perversidad de mandar “¡al diablo las instituciones...!”.

Me ufano de no ser patriotero, pero pinto mi raya de quienes desprecian o subestiman a un país cuya economía nacional (12 o 13 del mundo) supera las de Rusia o España.

Sin Carstens (y con Trump), ¿de veras creen que México se volverá Ruanda...?

No mamy blue.

cmarin@milenio.com