El asalto a la razón

Solalinde atiza los fuegos

Ante alumnos de la UdeG, el sacerdote Alejandro Solalinde, en vez de agua bendita, roció gasolina sobre el caso Iguala:

Dijo (La Jornada de ayer) que al ex alcalde José Luis Abarca “lo encontraron en Veracruz y lo fueron asembrar a territorio opositor en el DF, en Iztapalapa…”.

El gobierno federal, aseguró, “ha estado administrando esta información para aprovechar tiempos políticos”, ante una “porquería de país”.

¡Chingatum est!

El mismo sacerdote fue quien dijo hace casi un mes que los normalistas agredidos y levantados la noche del 26-27 de septiembre habían sido muertos y sus restos “calcinados” (lo que ofendió tanto a los padres que le impidieron oficiar misa y conminaron a salir de Ayotzinapa).

Jesús Murillo Karam dijo el viernes que Solalinde se negó a revelar la fuente que le contó lo que, todo indica, en efecto sucedió.

¿Cuánto pudo, pero no quiso, contribuir al aceleramiento de las investigaciones?

Ahora debiera seguir hablando y demostrar la demencial versión de la captura en Veracruz del sembrado en Iztapalapa.

cmarin@milenio.com