El asalto a la razón

Segob dinamita la reforma educativa

Los enterados insisten en que el colaborador de mayor confianza de Enrique Peña es el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Luis Enrique Miranda (por encima de Miguel Ángel Osorio, Luis Videgaray o Aurelio Nuño, titulares de la Segob, Hacienda y la Oficina de la Presidencia), quien, como todos, hizo el sobado juramento constitucional. 

Cuanto sea el verdadero poder de Miranda, a él se le cuelga el ofrecimiento a los deudos, representantes y vividores del asesinato de los normalistas de Ayotzinapa de insensatas visitas a todos los cuarteles del Ejército, lo que Osorio limitó después al de Iguala y que el propio Miranda tuvo que cancelar para cualquier establecimiento militar. Este enredo, por fortuna, se dio en el explicable y siempre resbaladizo terreno de lo político.

Pero ayer ocurrió un alarmante descalabro legal: una “mesa de negociación” encabezada por Miranda “liberó” a la regresiva, parista y rijosa sección 22 del magisterio de Oaxaca 920 plazas ¡automáticas! y palomeó ascensos para destacados activistas violando, solamente, la Constitución...

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