El asalto a la razón

Por no sumarme a la calumnia

Al ex lector Alberto Banck le parece tan "sospechoso" que yo defina como canallada el infundio de que Miguel Ángel Yunes es pederasta que amenaza y promete no volver a leer MILENIO.

Sin llegar a ese extremo, Adalberto Guerrero Pérez parte de su imaginación ("¿De verdad usted cree que Miguel Ángel Yunes sea una blanca palomita?") para sostener que debiera darme vergüenza lo que publiqué ayer aquí. Asocia las convicciones basadas en información precisa, concisa y maciza con sentimientos patrióticos, y sentencia: "Usted a mis ojos no es un buen mexicano". Y enfatiza con una variante del mismo diagnóstico: "Diría yo que es usted un mal mexicano".

A su vez, bajo un generoso (y correspondido) saludo, Ramón Ojeda-Mestre dice que mi aseveración El castigo a los calumniadores debiera ser tan severo como a los pederastas fue "a vuela pluma" porque en el derecho moderno "ni de cerca se punibiliza, ni debiera, igual a ambos truhanes".

Y recomienda: "Quizá en algún texto ulterior puedas matizar ese latigazo...".

Muchas gracias, Ramón. Lo haré.

cmarin@milenio.com