El asalto a la razón

Morena: los "panchos" de siempre

No hay novedad en los panchos de Andrés Manuel López Obrador desde que acarreaba tabasqueños a la Plaza de la Constitución (cuando Manuel Camacho era el virrey de Carlos Salinas de Gortari en el Distrito Federal) hasta la caminata y el plantón de sus devotos, ayer, en el Zócalo.

Dos tristes mesas, una dotación de víveres y hasta dos tanques de gas ponen en riesgo de siniestro y ensucian el espacio del que los capitalinos han sido despojados una vez más, con la cínica acusación de que el gobierno de Miguel Ángel Mancera metió las manos en las elecciones de las jefaturas delegacionales de Iztacalco e Iztapalapa.

Chillona desde antes de ser gestada, Morena da por buenos los triunfos en cinco demarcaciones, pero alega “fraude” y “manipulación” imposibles de probar en las demás, porque aún cree en la tontería del “todo o nada”.

A estos agandallamientos debe ir acostumbrándose la administración del presidenciable jefe de Gobierno, obligado a restituir a la ciudad una plaza que es de todos, a menos que se resigne a que, como en 2006, la mancha se amplíe a Reforma y hasta el Periférico…


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