El asalto a la razón

¿Justicia, o palmadas en el hombro?

A tres semanas de la desaparición (26-27 de septiembre de 2014) de los 43, el sacerdote Alejandro Solalinde dijo, antes que nadie (14 de octubre), que los jóvenes "estaban heridos, y así como estaban heridos, los quemaron vivos, les pusieron diésel. Eso se va a saber. Dicen que hasta les pusieron madera. Algunos de ellos estaban vivos, otros muertos...".

El aserto lastimó tanto a los deudos que, cuando quiso oficiar una misa, el clérigo fue conminado a retirarse de la normal rural de Ayotzinapa.

De no ser porque quiera congraciarse con los deudos, no se entiende por qué ayer se fue hasta la cocina cuando Graciela Hernández, de MILENIO, le pidió su opinión sobre el dictamen del equipo de forenses argentinos respecto del basurero de Cocula:

"Fue heroico sacar este resultado porque prácticamente lo está haciendo en contra de todo el Estado (...). El Estado sabe perfectamente dónde están los 43 estudiantes. Lo sabe perfectamente, lo he dicho desde un principio".

Y dejó asomar su pancarta: la conclusión del EAAF "es un espaldarazo para los familiares de los 43 estudiantes".


cmarin@milenio.com