El asalto a la razón

‘Juanitazo’ irreprochable de Marcelo

Más allá de que el procedimiento remita la memoria al sucio caso de Juanito en Iztapalapa (cuando Andrés Manuel López Obrador usó de prestanombre y pañuelo desechable a un pobre iluso para imponer en la jefatura delegacional a Clara Brugada), la de Marcelo Ebrard para acceder a una diputación federal de representación proporcional es una que merece llamarse “jugada maestra”.

Negado su registro por el Tribunal Electoral (sobre la falacia de que participó “simultáneamente” en el proceso de elección interna del PRD y Movimiento Ciudadano), ahora va como “suplente” del candidato propietario, René Cervera, subordinado suyo durante cuatro años a cargo de la Oficina de la Jefatura de Gobierno del DF y quien, previsiblemente, “solicitará licencia” para ceder el cargo a su ex jefe.

Con sensatez ayer, siete de los 11 consejeros del INE optaron por no despojar al ex jefe de Gobierno de su derecho a contender.

De impugnársele otra vez y, peor, de prosperar en el Tribunal otro impedimento, ¿quién podrá refutarle a Marcelo ser un perseguido político?

cmarin@milenio.com