El asalto a la razón

Imposible, recular con la reforma

Tomar en serio, de verdad en serio, las virulentas y regresivas demandas de quienes persisten en la suicida estupidez de tratar de impedir el ejercicio democrático del voto y en que se derogue la reforma educativa (más la realización de milagros aparicionistas), sería irse con la finta de que el haberse diferido “indefinidamente” las fechas del proceso de evaluación al magisterio equivale a que nunca se realizará.

Eso sí, se regionalizará la evaluación.

Basta conocer lo que dijeron ayer los secretarios de Educación y, ojo, de la Defensa Nacional, sobre la enseñanza pública, para saber que el escandaloso anuncio de la SEP es explicablemente coyuntural.

Por torpe que se juzgue la postergación, mucho más lo sería imaginar que se hizo con la intención de que los activistas de la contrarreforma desistieran de sus caciquiles intenciones.

Obtuso también sería imaginar que según se comporte la votación del domingo para el PRI, la Federación verá lo que hace con la aplicación de la reforma educativa.

Soñar con tan demencial marcha atrás es creer que la tierra puede volver a considerarse plana.

cmarin@milenio.com