El asalto a la razón

Imposible medir el sufrimiento

“No tengo mucha nueva información que dar en este sentido…”, respondió el vocero de Francisco, Federico Lombardi, al planteamiento de que los padres de los normalistas de Ayotzinapa no acudirán a la ceremonia litúrgica en Ciudad Juárez, donde el papa se dirigirá, entre otros problemas, a la tragedia de la desaparición de personas.

Si la puerta estaba cerrada para recibirlos de manera exclusiva, quedó sellada con el argumento de que es imposible medir el sufrimiento.

 “Yo pienso que hay la disponibilidad del papa porque en su misa estén presentes y sin hacer diferencias de algunos, si sufren más, o de otros que sufren menos…”.

Ante la demanda de una audiencia especial para los padres de Los 43, fue sutil, pero incisivo:

“Es un poco extraño que se tenga que presionar en particular al papa lo que tiene que hacer”.

Y es que, como se hizo notar aquí hace dos lunes, de los 247 desaparecidos tan solo en Guerrero en los años recientes, 177 fueron en Iguala, de los cuales 50 ocurrieron en 2013 y 75 en 2014 (incluidos los jóvenes de Ayotzinapa).

Nada hay que distinga la magnitud del dolor de unas y otras familias.

 

cmarin@milenio.com