El asalto a la razón

Explicable y sano escrutinio

Víctor Vázquez López pregunta: “¿No eres ingenuo cuando rematas tu texto (ayer aquí) con lo que falta es conocer los procedimientos que se siguieron para las asignaciones: por concurso público (compitiendo con otras constructoras), o mediante inexplicables adjudicaciones directas?

“Si piensas que el concurso público es más transparente que la asignación directa cuando hay interés de por medio de un todopoderoso, como es un gobernador, es cuando menos ingenuidad. Un concurso público se puede manipular si se tiene el poder”.

Pues… sí.

Lo legal, sin embargo, es que se licite, precisamente, para que los todopoderosos no puedan “cargar los dados”.

En el caso de la tercera casa embrujada, el vocero presidencial afirma que la constructora San Román ha obtenido 12 de un total de 6 mil 534 contratos de obra federal, a cargo de más de 4 mil empresas, y que la misma firma ha participado en 44 concursos y perdido 38.

Más vale que sea cierto, porque su jefe Peña Nieto seguirá bajo el explicable y sano escrutinio público.

cmarin@milenio.com