El asalto a la razón

Y todo por Donald, el idiota

En alguien debe caber la prudencia, parece sugerir el lector Jonathan Flores Gómez con este amable manotazo:

¿Para qué se enfrasca en una discusión que sabemos no tendría fin?

Dado que lo más seguro es que quien responda lo hará en reflejo de sus pasiones trastocadas por su pluma y lo que usted responda será con las suyas también trastocadas, y en virtud de que usted no tiene el conocimiento para definir qué creen o no las diversas confesiones cristianas (porque así lo definan sus cánones o los usos y costumbres de los creyentes), mejor siga escribiendo de lo que sí sabe, y sabe muy bien y mucho gusta a sus lectores, que son los usos, costumbres, causas y consecuencias del estado de la cosa pública.

Así como el señor Trump echa mano de un agotadísimo tema como son los chistes racistas sobre los mexicanos, no lo haga usted hablando (en contra) de la religión para parecer moderno o inteligente. ¿Para qué le echa lumbre a la pólvora…?

Como que tiene razón. ¿Para qué?

Pero del porqué no quepa duda: por el imbécil Donald Trump.

cmarin@milenio.com