El asalto a la razón

Denuestan en vez de agradecer

Descalificar a quien descubrió el terrible destino de Los 43 no es una ocurrencia de los deudos, sino de quienes medran de su dolor.

Política y de múltiples bandas, la exigencia empezó a gestarse cuando el equipo argentino dijo no constarle que los restos (de los que ellos y la PGR seleccionaron las muestras llevadas a Innsbruck) hubiesen sido hallados en el río San Juan (al tiempo que el EAAF estaba en el basurero de Cocula).

Después vino la negativa de GIEI (basada en una sola y endeble opinión) a reconocer el tiradero como sitio de la hoguera, lo que detonó la insidia de que Tomás Zerón “sembró evidencia” en ese río.

Si la diligencia del hallazgo (con un criminal como guía) fue policiaca y no ministerial, los padres y sus voceros debieran agradecerle al policía Zerón haber actuado con tino y celeridad como investigador de crímenes, y no como lo que no es: agente del MP.

Demandar su salida de la Agencia de Investigación Criminal (cuya tarea nunca se ha limitado al caso Iguala) revela que a los representantes de los padres les reditúa más lo turbio que la claridad.

cmarin@milenio.com