El asalto a la razón

Carriles exclusivos para ciclistas

Carlos Puig escribe su desacuerdo con lo publicado ayer aquí sobre la muerte de una ciclista en Paseo de la Reforma.

No le parece importante la franqueable pobreza (pintura y pretiles de plástico) con que se delimitan los confinamientos como causa de tragedias como esa, pero sí la decisión de los gobiernos del DF de "no tocar ni con el pétalo de una multa al transporte público concesionado", porque "el homicidio sucedió cuando el autobús intentó rebasar...".

Las líneas de pintura, recuerda, son forma de ordenar la vialidad "aquí y en el mundo".

No, querido tocayo, lo planteado aquí es otra cosa: que los ciclistas deben contar con carriles exclusivos, delimitados por pretiles de concreto en calles (no avenidas ni vías primarias) donde no tengan que competir con autobuses, microbuses, camionetas, automóviles, motocicletas o cualquier otro vehículo automotor, porque es la capital de un país que chapalea en corrupción y cuyas medrosas e incapaces autoridades no se atreven (y no solo con el transporte público concesionado) a hacer respetar leyes ni reglamentos.

cmarin@milenio.com